El ministro británico del Interior, Jack Straw, tomó la iniciativa de proponer al ex dictador chileno Augusto Pinochet mantener confidenciales los resultados de los exámenes médicos a los que iba a ser sometido, confirmó en Londres un portavoz del ministerio.
Sin embargo Straw preguntó "en dos oportunidades al senador Pinochet y a sus representantes si aceptaría revelar dicho informe médico, lo cual fue rechazado", precisó a la AFP la fuente.
El diario español El País publicó ayer una información acerca de que el ministro británico del Interior Jack Straw propuso a los abogados del general Augusto Pinochet la confidencialidad del informe sobre su salud.
"La confidencialidad del informe sobre la salud del general Pinochet no responde a una petición de los abogados del ex dictador chileno como dio a entender el ministro del Interior britanico, Jack Straw. Fue el propio Straw quien propuso, en una carta enviada por una de sus colaboradoras a los letrados del detenido, que el informe médico fuese considerado secreto", se asegura en el diario.
El portavoz destacó el derecho de Pinochet a "mantener en secreto informaciones personales sobre su salud, si ello no impide a las autoridades públicas británicas ejercer sus funciones".
DECISION FINAL
Hoy, el juez británico Maurice Kay decidirá si acepta tramitar peticiones de Bélgica y organismos de derechos humanos que se oponen a la liberación de Pinochet por razones de salud.
Si Kay rechaza esas peticiones, el caso volverá al ministro Straw, quien ya dijo que se siente inclinado a liberar al anciano general.
Ello abriría el camino al regreso de Pinochet, tras más de 15 meses detenido en Londres a petición del juez español Baltasar Garzón, que desea extraditarlo y procesarlo.
Un avión de la fuerza aérea chilena está estacionado desde ayer en una base militar cercana a la residencia de Pinochet, esperando la decisión de Straw.
En Chile, la mayoría parece esperar el pronto retorno de Pinochet, entusiastas sus seguidores, frustrados sus adversarios.
Familiares de víctimas de la represión durante el régimen de Pinochet de 1973-90 realizan diarias manifestaciones pacíficas oponiéndose a su liberación y exigiendo su enjuiciamiento si regresa.
Algunos creen que un juicio podría provocar tensiones en las fuerzas armadas, especialmente el ejército, pese a que incluso firmes partidarios del ex dictador admiten que si la justicia decide procesarlo, ello debe acatarse.
El presidente electo, Ricardo Lagos, dijo que no corresponde al presidente o al gobierno decidir un juicio, sino a un juez. Agregó que como presidente velará por la independencia del poder judicial.
Joaquín Lavín, el candidato derechista estrechamente derrotado por Lagos en segunda vuelta el 16 de enero, también aceptó un eventual juicio a Pinochet: "En Chile, nadie está por encima de la ley", dijo.