En la lona. Nadie se lo esperaba, menos en los primeros minutos del primer asalto. Era tan grande la sorpresa que ni el propio panameño Celestino “Pelenchín” Caballero se lo podía creer. Su rostro así lo reflejaba, incluso contagió a las aproximadamente 5 mil 500 personas que acudieron a la arena Roberto Durán.
A los rostros de consternación también se les agregó un silencio sepulcral. Solo se escuchó la cuenta del tercer hombre en el cuadrilátero, el estadounidense Kenny Bayless.
Caballero seguía en la lona. No fue hasta la cuenta de cuatro que recuperó su posición vertical. Al llegar a ocho la cuenta de protección le limpiaron los guantes y al instante una sonrisa se dibujó en su cara, que se podía interpretar como un mensaje hacia su contrincante, el campeón mundial mexicano Robinson “Robin” Castellanos, de que la guerra recién estaba empezando.
La acción continuó y Caballero sobrevivió al primer acto. Un claro 10-8 en las tarjetas de los jueces, que al final pudo ser determinante en el triunfo por decisión dividida del azteca, la madrugada de ayer en la ciudad capital. Una derrota que cayó como un balde de agua mezclada con tristeza y decepción. Un descalabro que inundó en lágrimas el Canal de Panamá.