La fase de grupos del Mundial de Béisbol quedó atrás. Los equipos más débiles se despidieron de Panamá y ahora quedan en la contienda los más fuertes.
Lo que se viene, a partir de esta noche, será una lucha por la supervivencia en la que una derrota puede separar a cualquier equipo del trofeo dorado de la Federación Internacional de Béisbol (IBAF) que proclama al mejor conjunto de todo el globo terráqueo.
Al igual que las otras siete selecciones que están en la pelea por el campeonato, Panamá demostró que tiene los méritos para estar en ese grupo selecto.
Gracias al respaldo de una buena ofensiva, la tropa panameña se ganó su puesto. Aunque las dos últimas derrotas, ante Holanda y Estados Unidos, demuestran la necesidad de hacer ajustes para poder competir fuerte en esta nueva fase.
Tanto los holandeses como los estadounidenses fueron capaces de limitar a la ofensiva panameña a un total de tres carreras entre ambos partidos a base de un “pitcheo” que sacó de ritmo a los bateadores de la novena anfitriona.
Es notorio que la alineación titular panameña descansa en un bateo que se mostró poderoso en sus cinco primeros juegos, pero que ha caído en sus últimas salidas.
Será necesario tomar medidas contra los lanzamientos “rompientes” y, si es necesario, ajustar la alineación para esta fase.