Deslaves provocados por cinco días de lluvias torrenciales en el nordeste de Brasil causaron la muerte de 56 personas - 27 en Pernambuco, 29 en el estado de Alagoas y 90,000 desamparados, en la peor inundación en 25 años en la región, dijeron las autoridades ayer.
El mal tiempo provocó los daños más graves en los estados de Pernambuco y Alagoas, donde los pobladores y autoridades temen que las lluvias continúen los próximos días.
"Estamos en una situación crítica", dijo Liara Nogueira, portavoz del gobierno de Alagoas.
"Miles de personas están buscando refugio en las escuelas y gimnasios, y dónde puedan. No hay electricidad y queda poca comida en muchos lugares", declaró telefónicamente a Reuters.
El presidente Fernando Henrique Cardoso suspendió su agenda de actividades ayer y viajó a los estados afectados para sobrevolar las áreas anegadas y supervisar las acciones de auxilio.
Los dos estados declararon estado de emergencia en 46 localidades, mientras las fuerzas armadas comenzaron a ayudar a limpiar los caminos y despejar los cúmulos de lodo que han cubierto barrios enteros.