Su Majestad se retira a descansar tras una temporada larga y colorida, donde sus súbditos respondieron al llamado de su corona, ahora el "deporte de los panameños" decide descansar, para volver a inicios del próximo año con más fuerza.
La temporada de los Campeonatos Nacionales de Béisbol concluyó cosas positivas, situaciones a corregir y eventos que no deben repetirse.
Aplausos.
La corona se quedó Azuero cuando Los Santos se convirtió en campeón tras 13 años sin ganar la corona, que le perteneció los últimos años a sus compañeros peninsulares.
Los Santos no era un equipo improvisado y estaba entre los llamados a ser protagonistas desde el inicio del certamen.
Hace dos años, los santeños fueron barridos por Herrera en la final, pero esta fue la primera muestra de un equipo que estaba destinado a ser grande.
La fuerza de su ofensiva, su trabajo en conjunto y lanzadores muy precisos fueron parte del éxito para esta novena que obtuvo el título de Liga Central y que logró frenar la rebelión de los Indios de Veraguas en la final.
También merecen un aplauso los veragüenses por los aportes a este certamen, además de vencer en la Liga Nacional, a Panamá Metro y Herrera.
Chiriquí hizo lo posible al forzar a siete juegos la serie de campeonato de la Liga Central.
La presencia de extranjeros, contra el escepticismo de muchos, también contribuyó a darle vistosidad al campeonato mayor.
Los dominicanos Willie Lebrón, Rafael García y Juan de León; el nicaragüense Edgar López y el colombiano Javier Ortiz se convirtieron en verdaderos ídolos de las aficiones de las provincias que representaban, debido a la entrega que mostraron.
Inclusive los extranjeros parecían jugar por momento con más amor a la camiseta de la provincia que muchos integrantes de los equipos.
Positivo.
Casi 300 mil fanáticos asistieron al torneo mayor de béisbol y convirtieron los estadios en el verdadero punto de reunión para disfrutar las noches y los fines de semana.
Una taquilla de más de 600 mil balboas y que combinada con el torneo juvenil está cerca del millón fue otro de los éxitos que confirmaron la gran predilección real de la mayoría de los panameños.
La competitividad que presentó la Liga Central generó también más seguimiento de los fanáticos del interior.
Panamá Oeste luchando por un cupo a la Serie de Seis y Bocas Del Toro dando la campanada resultaron equipos revelaciones y de cuidado.
Veraguas era una incógnita que se reveló su poder conforme avanzaban las rondas. Parte del éxito de debió a su cuerpo técnico encabezado por las luminarias de la pelota cubana Germán Meza y Omar Linares.
Veraguas tuvo que jugar esta campaña fuera de su estadio en Santiago.
Otro aspecto positivo fue haber diseñado una ronda regular más larga, porque brindó la oportunidad de jugar más pelota y que los equipos pudieran desarrollarse más.
Para corregir.
Hubo desaciertos en la planificación del calendario, el cual de cierta forma desgastó a los equipos; por ejemplo, un día jugaban en David, Chiriquí y al siguiente en la ciudad de Panamá. En el peor de los casos a algunos les tocó jugar en Changuinola y al día siguiente en la ciudad capital.
En muchos partidos se notó la falta de planificación en cuanto a medidas de seguridad, aunque las mismas lograron ser corregidas un poco a medida que se presentaban los acontecimientos.
La poca seguridad en muchos estadios no ayudó a impedir acontecimientos de violencia entre los fanáticos.
La salida del secretario general de la Federación Panameña de Béisbol (FEDEBEIS), Elvis Polo, fue otro hecho lamentable, debido a la diferencia de criterios con el presidente del organismo, Franz Wever, en relación a una suspensión aplicada al santeño Carlos "Trompito" Muñoz.
No debe repetirse.
Aunque se dio en el torneo Juvenil y no en el Mayor, la situación del árbitro Jaime Cedeño, quien fue expulsado de un partido por estar en estado de ebriedad, no debe reiterarse.
A Cedeño se le práctico la prueba de alcoholemia y tenía 89.1 de alcohol en la sangre.
El incidente se dio en el estadio Calvin Byron en el desenlace de la ronda regular del campeonato de béisbol juvenil, en un partido de Bocas del Toro contra Herrera.
El árbitro fue suspendido.
Otros hechos que no deben repetirse son los actos violentos de algunos fanáticos intolerantes y que no comprenden la belleza de este juego.
En varios estadios del país se registraron incidentes violentos que no pudieron ser controlados por la poca presencia de personas encargadas de la seguridad.
Para buena fortuna no hubo víctimas que lamentar. Se cerró el telón del campeonato mayor de béisbol con otro gran acto de su majestad que muchos critican, pero al final demostró que su reino sigue está vigente en el corazón de los panameños.