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¿Lo decimos cantando?

Ya no se me ocurre qué hacer para que los responsables de cultura de este país entiendan el concepto. Fíjense ustedes que les he dado ...


Ya no se me ocurre qué hacer para que los responsables de cultura de este país entiendan el concepto. Fíjense ustedes que les he dado un tiempo prudencial para ver si enderezaban el rumbo y se ponían al día antes de empezar a sacarles los colores. Pero ni con tiempo ni sin tiempo. La cultura aquí sigue dando bandazos sin timonel que ponga proa a puerto.

El patrimonio se ha usado como moneda de cambio. Así rezaban las noticias aparecidas estos días de atrás en varios medios, acerca del negociado que se hizo con los bienes rescatados del galeón San José. ¿Y qué pasó? Pues lo que pasó es que nada ha pasado. ¿Y saben por qué? Pues porque a nadie le importa un ardite con lo que hay o se perdió.

Los políticos deberían estar avergonzados en una esquina. Todos. Pero no. Se dan golpes de pecho, algunas se felicitan por el crecimiento (tímido y gracias a la sacada de mierda que se dan los productores independientes, no gracias al apoyo institucional, no se engañen) del teatro. Y se creen que con eso tienen cumplida la cuota.

Nadie sabe qué hacer con el INAC porque sigue siendo la hermana fea de la política. Porque en cultura no hay tanto campo para rebuscarse, (hey, hey, hey, no he dicho que no se pueda, digo que no hay taaaaanto presupuesto). Ponen allí al primer pendejo que se deje y cruzan los dedos para que no joda demasiado por el resto de los cinco años.

El Estado usó los bienes del galeón San José como moneda de cambio. Pregúntenle a cualquiera en la calle cómo cree él que eso le afecta. Es más, pregúntenle a cualquiera si eso siquiera le importa.

No les importa porque la cultura aquí se centra en la pollera y en el pindín. Y la pollera y el pindín son cultura. Pero no toda la cultura. También es cultura el primer submarino que se construyó y que está varado pudriéndose en el archipiélago de las Perlas. (Y no, no es un descubrimiento reciente, todo el que sabe algo de Panamá, sabía lo del submarino, ¿a algún político le ha importado? Pues no, y allí sigue, desmoronándose).

Respecto a lo sacado y expoliado del San José, yo podría definirlo con palabras como contubernio e incompetencia. Podría decir que la actual Dirección Nacional del Patrimonio Histórico sabe de ese negociado hace tiempo y no ha hecho nada para revertirlo, quizás queriendo proteger intereses creados.

Podría alegar que en Panamá es ilegal vender los bienes patrimoniales. Podría explayarme acerca de todos los protocolos de investigación que se han pasado y se siguen pasando por el arco de triunfo mientras las autoridades hacen la vista gorda.

Incluso puedo chismear y elucubrar acerca del destino final de los beneficios del expolio.

Pero todo lo que yo diga no son más que pendejadas. Además, ¿para qué vamos a tratar de recuperar lo que se ha perdido? ¿Para no tener un museo donde exponerlo? ¿Para meterlo en cajas y almacenarlo de cualquier manera en cualquier bodega? ¿Recuperamos el oro y la plata para que le hagan compañía a la orfebrería precolombina, durmiendo el sueño de los justos en la bóveda de algún banco?

Mejor así. Enorme rosario de oro al cuello y apariciones en eventos. Mucho más fácil todo. Mucho más cómodo.

Pero si quisieran empezar a hacer algo, podrían leer la Biblia. Proverbios 11:14, 'Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria'. Pregunten a los que saben, y háganles caso. Aplíquense el cuento. O no.


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971080
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América