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Lo que habla la gente

Hoy se habla de los Carnavales, y de la cara de Uma Thurman. Se habla de si Martinelli está allá o acullá. Mientras tanto, en Ciudad Barroca, no pasa nada. El monstruo de la basura sigue creciendo. El agua sigue sin llegar a miles y miles de hogares.


En este país a la gente se le va la fuerza por la boca. La mejor estrategia que puede seguir un gobierno es dejar que hablen, que hablen y que hablen. Que hagan debates, que den entrevistas, que digan y desdigan. Que protesten. Y ahí torció la puerca el rabo. Que se reúnan y cuenten cuán desdichados han sido. Lo mal que los trataron. La mirada de odio que les lanzaron.

Hablar de todo y de nada. Hablar de lo que se sabe y de lo que se supone. Insultar con motivo o sin él. Jurar que él no estaba de condón ni de colchón pero que la madrina del hijastro del primo de la víctima, que es la empleada de su mejor amiga sí que estaba y da fe del hecho.

Hoy se habla de los Carnavales, y de la cara de Uma Thurman. Se habla de si Martinelli está allá o acullá. Y se enzarzan, divas de uno y otro pelaje, en debates a través de las redes sociales a ver quién es más patética que la otra.

Mientras tanto, en Ciudad Barroca, no pasa nada. El monstruo de la basura sigue creciendo. El agua sigue sin llegar a miles y miles de hogares. El transporte público vuelve a estar dominado por diablos de diversos colores. Los policías siguen pidiendo coima. Los ciudadanos siguen dándolas. La educación pública sigue siendo patética porque los maestros (salvo raras y honrosas excepciones) son tan patéticos como sus pensum académicos.

Nadie hace nada. Pero todos nos quejamos mucho. Creemos que por salir en la tele denunciando el hecho, algo va a cambiar. Creemos que porque la estrella televisiva del momento aparezca diciendo cariacontecido '¡Horror!' ya las cosas van a cambiar.

El gobierno de turno, éste de ahora, sigue pasando agachado. No se equivoquen, distinta estrategia pero el mismo resultado. En donde unos gritaban y retaban, otros callan y otorgan.

Lo cierto es que los temas que nos importan a todos son justamente los que a ellos no les interesan lo más mínimo. Porque ellos llevan escoltas, y sus hijos también. Y a ellos no les van a atracar mientras caminan por Vía Argentina, por ejemplo. Ni sus hijos van a quedar en un fuego cruzado en Santa Ana. Ni van a ser machacados entre los hierros de un busito pirata. Ellos no tienen que romperse la cabeza para ver de dónde sacan el dinero para libros y útiles escolares, esas cantidades para ellos son irrisorias. Ellos no tienen problemas como los que nos aquejan a los demás.

A ellos les importa un ardite el patrimonio, y solo les interesa el desfile de las mil polleras porque en un evento con tanto lujo, donaire y esplendor, pueden lucirse, ellos con la camisilla bien almidonada y ellas con su pollera bien plisada y las joyas puestas a montón sin orden ni concierto.

Ellos saben perfectamente que la ignorancia siempre ha sido fácil de manipular. A ellos les interesa que sigamos creyendo que si decimos 'Dios primero' y 'Si Dios quiere' las cosas van a ocurrir.

Ellos, los que nos engañan cada cinco años para que los voten, no se codean con la vida real. Hablan de negocios como los demás hablamos de listas de la compra. Y hablan de miles de millones sin atorarse con su trago de ginebra importada con agua tónica de sabores.

Sigan ustedes, sigan durmiendo de ese lado de la cama. Sigan hablando, las palabras no hacen daño, porque a los que se las lanzan tienen piel de lagarto, y ustedes pierden la fuerza por la boca.


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964418
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América