Con sus 36 años y algunas canas, Romario tal vez no tenga la dinámica de antaño. Pero todavía sabe cómo ganar partidos. A diez minutos del final, Romario, quien nunca fue un quitapelotas, o alguien aplicado en la marca, robó un balón en el área contraria y anotó con un tiro pegado al palo, dándole a Fluminense una sorprendente victoria por 3-2 sobre Ponte Preta el domingo y la clasificación a los cuartos de final del campeonato brasileño.
Fue un final electrizante para una ronda preliminar en la que abundaron las sorpresas, incluidos los descensos de Botafogo y Palmeiras a la segunda división, en la que nunca habían jugado.
Fluminense necesitaba ganar para no ser eliminado y su panorama se puso negro cuando quedó en desventaja de 2-0 a los 64 minutos. Pero Roni igualó el marcador con dos tantos en un lapso de cuatro minutos y Romario hizo el resto.