Si es que luego me dicen que no los suelto. Pero es que me las ponen a huevo. Yo leo cosas como la que ahora voy a comentar y no lo resisto, los dedos se me deslizan sobre las teclas como si tuvieran vida propia. Una vida cabreada y sulfurosa, y no puedo por menos que ceder ante la urgencia. Porque uno creería que un año nuevo es la promesa de un futuro un pelín diferente, ¿no? Pues no. Por lo visto los mismo retrógrados con escaso riego sanguíneo en el cerebro continúan diciendo y haciendo estupideces y habrá estultos que, también como siempre, se sentirán justificados y jaleados para seguir haciendo las gilipolleces que hacen.
Les cuento que el té se me atragantó el otro día en el desayuno mientras leía en el periódico que hace un par de semanas el párroco de un pueblecito italiano decidió, (si fue él solito o pidió ayuda a sus compañeros para tamaña proeza aún está por verse), colocar en el tablón informativo de su iglesia una carta, en la que acusa a las mujeres de haberse alejado de la virtud y de ser en parte culpables de la violencia machista. De buscárselo, vamos. Alucinemos todos juntos. ¡Plop!
El tano echó los restos y su memorable "Donne e il femminicidio" que se puede traducir por “Mujeres y uxoricidio" es un ejemplo y un faro. Allí pretende hacer una "sana crítica". En esta bula, (que clavó en puerta del templo en un acto con tan larga raigambre que nos pone los pelos de punta), hay perlas de sabiduría eterna. Leamos y meditemos:
Dice el mosén que, las mujeres, "cada vez más, provocan, se vuelven arrogantes y se creen autosuficientes y acaban por exasperar las tensiones".
"Niños abandonados, casas sucias, comidas frías, compradas en tiendas de comidas rápidas, ropas mugrientas... Si una familia acaba en el desastre y se llega al delito, (…) muchas veces la responsabilidad es compartida", afirma el vicario.
El sacerdote agrega, "¡Cuántas veces vemos a muchachas y señoras maduras caminar por la calle con vestidos provocadores y ceñidos! ¡Cuántas traiciones se consuman en los lugares de trabajo, en los gimnasios y los cines! Podrían evitarse, ya que desatan los peores instintos y después se llega a la violencia o al abuso sexual".
El cura señaló, loco del todo no está, que la violencia o el abuso sexual es "cosa de canallas", pero concluye diciendo, "hagamos un examen de conciencia: tal vez nos lo hayamos buscado".
Para rematar la faena, el ensotanado se permite dirigir su dedo acusador contra "una prensa fanática y desviada" que echa la culpa de todo al hombre.
Este pastor de almas no se ha enterado aún del siglo en el que vive. Ni tampoco se ha enterado de que las mujeres tenemos ciertos derechos inalienables. El ser un gilipollas (o una gilipollas) no es un delito, pero si me agredes, tú eres un delincuente. Vestirse ligerita de ropa puede ser de mal gusto, pero no es un delito. La violación sí lo es. Si el marido ve los cacharros sucios y le molestan, debería estirar la manita para fregarlos, no para soltarle una guantada a la mujer. Porque eso es delito.
Mientras haya gentuza que piense como este pastor de almas, y exprese sus pensamientos, (a lo cual tiene derecho, ojo) y luego haya gente que los comparta, seguirá habiendo machismo.
Lo bueno de todo esto es que, si te agreden primero, puedes alegar legítima defensa para partirle el alma al que se haya atrevido. Y eso sí que no es un delito.