La tercera fue la vencida. Los chorreranos nunca perdieron la fe en que su ídolo, Irving Saladino, lograría una medalla de oro para Panamá en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, como él lo había prometido.
En las diferentes instituciones del Gobierno, este lunes solo se hablaba de un tema: Irving Saladino. Hubo quienes hasta se las ingeniaron para tener un televisor en sus oficinas, que sirvió para que pudieran seguir de cerca al campeón del salto largo y su gesta que repercutía en un país entero.
Algunos negocios, como la fonda "El Merendero" en el corregimiento de Guadalupe, en La Chorrera, se prepararon para este gran evento, donde la gente se ubicó en su lugar VIP para apreciar la hazaña del "Canguro" panameño, quien terminó dándole a Panamá la codiciada presea dorada, la primera en la historia del olimpismo mundial.
Con gritos y aplausos, los miles de chorreranos celebraron el triunfo del panameño que, una vez más sacó la cara por todo un país, que nunca dejó de creer en él.