La ola de criminalidad y delincuencia en Panamá sigue en aumento. Es evidente que la falta de valores se apodera cada vez más de nuestras calles.
Sin embargo, en un punto de Alcalde Díaz hay una escuela que se dedica a atacar de raíz todos aquellos problemas que están acabando con la sociedad panameña.
Hablamos del centro de aprendizaje de taekwondo "Los Comanches", una escuela dedicada a formar campeones fuera y dentro del campo de batalla.
Dirigida por el reconocido atleta panameño Gaspar Peterson, este centro de arte marcial de origen coreano se formó hace cinco años en Alcalde Díaz.
"Recuerdo que la primera clase la inicié con tres estudiantes. La idea era enseñarle todo lo que había aprendido, primero de mi padre Gaspar Peterson, y luego lo que me enseñó Sabunin Alfonso Jesse, cuando asistía a sus clases en el Episcopal San Cristóbal, en aquellos momentos en que apenas era un niño", expresó Peterson.
"Nuestro objetivo es crear mejores ciudadanos para nuestro país. Aquí mejoramos la disciplina y la autoestima de los niños. Además, ayudamos al desarrollo de su personalidad y trabajamos en sus condiciones físicas, para que crezcan sanos y saludables", agregó.
Lo prometido.
El reloj marcaba las 4:00 de la tarde. Los estudiantes de la escuela "Los Comanches" estaban alineados listos para dedicarle la clase a 10 Deportivo, como en un principio lo habían prometido.
Eran más de 20 guerreros bien uniformados de blanco con sus respectivos cinturones. Habían niños desde los 4 años de edad, todos preparados para demostrar sus habilidades dentro del mundo del taekwondo.
Al instante los estudiantes comenzaron a correr en círculos, con el objetivo de ir calentando los motores.
Luego de unos minutos, los estiramientos se apoderaban del centro de aprendizaje.
"La etapa de estiramientos es la más importante dentro de las clases. Esto nos ayuda a que podamos prevenir toda clase de lesiones", explicó Peterson.
Fueron aproximadamente 20 minutos de estiramientos. Era evidente que la parte más impresionante de la clase estaba por venir.
Patadas y más patadas.
Peterson se colocaba dos protectores en sus respectivas manos. Formados en una misma fila, uno a uno los estudiantes comenzaron a demostrar sus habilidades para golpear con sus pies los protectores.
De repente, combinaciones de patadas a gran altura se dibujaban en el aire, que requerían de mucha concentración y condiciones físicas.
Los niños brincaban como pequeños canguritos con tal de golpear los protectores, mientras los más grandes demostraban una facilidad para conectar con solidez y a gran altura.
"El atleta de taekwondo debe entrenar todos los días. Este es un deporte en que se necesita estar en excelentes condiciones físicas", mencionó el instructor.
Atletas sobresalientes.
Dentro de la escuela "Los Comanches" hay atletas con una gran proyección, como lo reveló el propio Peterson.
"A pesar de que tenemos pocos años de estar compitiendo, tenemos atletas que poco a poco están dando a conocer sus nombres en el mundo del taekwondo, como es el caso de Gaspar Peterson, quien es mi hijo; Álex Sánchez, Yoselyn Welsh y Ángel Mena, entre otros", expresó.
Elementos del triunfo.
El tiempo se había ido volando. Las clases estaban a punto de llegar a su fin.
No obstante, antes de que esto sucediera, no se podía pasar por alto revelar los elementos que han llevado a "Los Comanches" a ocupar un sitial importante dentro del taekwondo en Panamá.
"Aquí trabajamos con lo que nada tiene y de ahí sacamos buenos guerreros. Actitud, deseo, fuerza y mucho corazón de guerrero son los elementos que nos han llevado en muchas ocasiones al triunfo en las diferentes competencias", precisó.
Peterson también quiso resaltar que el elemento más valioso dentro de su academia es que son una familia.
"Aquí todos somos como una familia. Este es el elemento más valioso", comentó.
Objetivo dorado.
Por último, Peterson reveló el sueño que lo llevó a convertirse en instructor.
"Mi primer objetivo es formar mejores ciudadanos, pero también tengo un sueño desde que me inicié como instructor y que no pude cumplir como estudiante, por algunos problemas con la dirigencia. Mi sueño es llevar a uno de mis estudiantes a unos Juegos Olímpicos. Sería un sueño mágico", mencionó.
El reloj marcaba las 6:00 de la tarde. Otra clase había llegado a su fin. Poco a poco los estudiantes se fueron despidiendo con una sonrisa en sus rostros, porque cada día crecían más como "comanches"... como hombres de bien para Panamá.