La semana pasada reflexioné contigo sobre la mujer panameña. Comencé comparando a dos figuras muy parecidas, Anayansi y la Malinche. Lo que dije entonces y hoy sostengo es que por lo menos a nivel de “imaginario personal”, los panameños tenemos en alta estima a la mujer, a diferencia de lo que ocurre en otros espacios culturales. ¿He logrado convencerte?
Agrego en este sentido un ingrediente más: muchas de las letras del movimiento conocido como los Combos Nacionales, pero en especial las de una serie de canciones, las de El Presidiario, veneran a la madre extraordinariamente. Esa madre, la que es centro del hogar, parece ser lo único bueno y puro en la vida del protagonista de la canción.
Cuando el chico cae preso, quien sin falta le visita es su progenitora. Y cuando sale, la tonada llega al colmo del dramatismo –y de la cursilería, la verdad– cuando el ex presidiario pisa un hueso accidentalmente y un pájaro se queja con la voz de la madre muerta.
Y esa no es la única narrativa que podríamos poner como ejemplo. Estoy seguro de que has identificado a esta figura de la madre sufriente e infinitamente comprensiva en varias canciones, que puedes identificarla inclusive en cuentos emblemáticos de nuestro país, porque el arquetipo se manifiesta hasta a nivel de lo fantasmagórico, ¿o no?
¿No es la Lloronauna madre que busca sin descanso a su hijo? ¿No es quien rapta a los bebés que no han sido persignados o bendecidos y se los lleva sin que se vuelva a saber de ellos? ¿No se dice en el interior que aparece una mujer bellísima que pierde a los hombres por los laberintos del campo?
En síntesis, la mujer panameña, a diferencia de la de otros países latinoamericanos, es un símbolo tenido en alta estima. Es tan materno nuestro país que vendría bien copiar a los mexicanos pero a la inversa: acuñar la exclamación ¡Qué madre! para reemplazar su ¡Qué padre!, o sea, su ¡Qué bien!, y hacer las paces con lo que realmente cargamos en nuestro subconsciente.
La siguiente entrega será sobre el sexo reflejado en las historias panameñas.