El líder sonríe por encima del hombro a sus rivales, basado en sus genialidades, en perlas que hacen del arte su vida. Ayer fue Messi que cambió todo, su gol al minuto cinco mató el partido, que a pesar de las adversidades, el Barcelona resolvió ante un Getafe que pasó de ser un riachuelo a un Amazonas.
Los catalanes vencieron 2-1 a los madrileños. Pero no fue fácil, tocó laborar el triunfo. Luego del 1-0 de Messi, el árbitro expulsó a Piqué, con lo que el Getafe se había crecido hasta que llegó el otro gemelo fantástico, Xavi, quien en una contra en conspiración con Messi al minuto 67, besó la red y enloqueció al Campo Nou.
Los catalanes se veían tranquilos, pese a tener 10 hombres controlaban el partido, hasta que pasado el minuto 90, Rafael Márquez le hizo falta dentro del área a Kepa González, y el árbitro le mostró la tarjeta roja y marcó el penalti que convirtió Soldado para el definitivo 2-1.
Los mandamases de la Liga terminaron con nueve hombres, pero con su ventaja intacta y su invicto como la luna lunera… admirable en noches como estas, noches de plata.
Michel, técnico del Getafe, resumió el partido así: “Nos ha faltado mordientes”. Mientras, Guardiola no dudó en contraatacar el término “villarato”: “No hemos ganado los seis títulos por los árbitros”.
El Madrid no afloja.La noche en Madrid se hacía para picardías, y allí apareció Sergio Ramos, primero; luego Kaká (el más esperado) y Gonzalo Higuaín, para finiquitar el partido ante el Espanyol y llevar a los “Neo-Galácticos” a la victoria 3-0 ante los catalanes.
El molde fue parecido, resolvió Sergio Ramos con un cabezazo, gracias a un centro de Granero, al minuto cinco del partido, para encarrilar la victoria blanca en las últimas noches de invierno en el Bernabéu.
Al minuto 29, Granero volvió a hacer otro centro mordaz, la cabeceó Raúl, salvó el meta camerunés, Idriss Kameni; pero en el rebote, casi cayendo, Kaká la empalmó al fondo de la red para que sonriera el carioca y sus brazos volvieran a levantarse en el Bernabéu, que esperaba con ansias un gol del niño bueno del fútbol.
El segundo tiempo fue ataques de ambas partes, corridas y más, pero no llegó el gol… no quería salir más… hasta que se percató que el argentino Gonzalo Higuaín, quien entró de recambio, y con su vuelta, la palabra de tres letras volvió al minuto 90.
En un dominio fantástico y en un regate quita porteros, el ex River Plate la tocó al fondo para poner la cereza en el pastel. Con estos resultados, la diferencia entre primero y segundo sigue igual, cinco puntos… que como dice Benzema: “No son nada”, ¿o sí?