Todos se han olvidado de ellos y la razón tiene nombre y apellido: se llama Michael Jordan. Los Lakers de Los Angeles, los actuales campeones, arrollaron con medio mundo la campaña pasada para alzae con su segundo cetro consecutiva y todo indica que tienen un cita con un tercero. Con Shaquille O"Neal y Kobe Bryant a la cabeza, los Lakers lucen, modestia aparte, invencibles y sus rivales tienen por delante una tarea titánica si quieren destronar a los campeones. Mientras el regreso de Jordan acapara las primeras planas, los Lakers procuran convertirse en el quinto equipo en la historia de la NBA que conquista tres títulos al hilo. El entrenador Phil Jackson está convencido de que eso ocurrirá y se ha propuesto la meta de ganar un mínimo de 60 partidos esta temporada.
La nómina de los Lakers es la misma, salvo uno que otro ingrediente nuevo como la llegada del veterano Mitch Richmond y trotamundos como Lindsey Hunter. Jackson, como siempre, hace honor a su reputación de técnico que le gusta sacudir con críticas el ego de las figuras estelares del equipo. El año pasado, la polémica fue entre O"Neal y Bryant, que como perros y gatos se reclamaban quién era el líder del quinteto.Al borde del caos, los Lakers emparcharon cualquier diferencia y en la postemporada se hicieron con un récord impresionante de 15-1.
Jackson parece querer agitar el avispero con sus veladas sugerencias a O"Neal, el pívot más temido de la liga, de que tome más en serio sus tiros libres, que rara vez emboca.Lo que faltaba: una motivación extra para Shaq. Aparte de los Lakers, otros candidatos al título son los Spurs de San Antonio, los Kings de Sacramento, los Bucks de Milwaukee, el Orlando Magic y los Sixers de Filadelfias Lakers en una serie final. Grant Hill ha regresado repuesto de sus lesiones dispuesto a hacer mancuerna con Tracy McGrady, un jovencito que hace de todo en la cancha y que apenas empieza a brillar en el firmamento de la liga.
El Magic añadió al veterano centro Patrick Ewing para imponer respeto bajo los tableros y se pueden dar el lujo de dejar en el banco al versátil Mike Miller, el mejor novato del año pasado. Tampoco se puede menospreciar a los Sixers, que sucumbieron 4-1 ante los Lakers en la final, sobre todo si rinde la combinación de Allen Iverson, manejando los hilos del equipo, y del mastodonte Dikembe Mutombo para los rebotes.
Los bonos de los Sixers, campeones de la Conferencia Oriental, se han devaluado algo debido a la seguidilla de lesiones que han afectado a jugadores que cumplen un papel secundario en el planteamiento del técnico Larry Brown, como Aaron McKie y George Lynch.