Claves
Yolanda Hackshaw
Hay días como hoy en el que la brisa parece más fría, la noche más oscura y solitaria y el dolor más punzante. Son los senderos antiguos que revuelven nuestra memoria y nos llenan de nostalgia, nos sensibilizan al extremo y nos confunden, porque su recuerdo nos causa emociones encontradas. Las tristezas y las alegrías se barajan en el centro del alma y activan la melodía de la soledad, de la angustia y nos rememoran los antiguos encuentros, las palabras amorosas y el llanto tenaz por las desdichas. Nos percatamos entonces de los sonidos del silencio que vibran más que millones de voces que al unísono gritan al oído del espíritu nuestros nombres, nuestras remembranzas. Alegrías y tristezas, caras iguales de la misma realidad, porque cuando sufres es porque extrañas una alegría, una plenitud. No obstante, la frágil humanidad se complace en la tristeza y la alegría pasa como ave sin rumbo por el cielo de nuestras vidas.
El vaso, segundos antes de estar lleno, se encuentra vacío ¿desplaza la llenura al vacío o se complementa el vacío con la llenura? ¿Será nuestro destino pesimista olvidar lo bueno para reconcentrarnos en la amargura? Si es así, vivir es traicionarse, es recorrer el camino con los ojos ciegos y creer que se alcanza la meta que siempre queda más lejos.
No desperdicies tus fuerzas luchando contra molinos de vientos; no malgastes tus emociones con personas que no están dispuestas a ser recíprocas contigo; no derroches tu memoria con inútiles datos porque todo esto es un cansancio para tu espíritu.
Para mí, vivir es buscar en medio de una siembra de espigas dañadas, aquellas que doradas nos prometen su abundancia; es levantar la cara con valentía en medio de la adversidad y luchar con huesos, sangre, piel y alma, impulsada por la melodía secreta e insistente de la voluntad férrea de mi corazón que me lleva hasta alcanzar la victoria; es olvidar el hoy amargo y recordar el bien futuro, porque, al final de todas las penurias, el Bien Supremo siempre triunfa; por eso, lucha hoy, no importa cuál sea tu circunstancia, no te interese cuántos obstáculos encuentres en el camino, renueva diariamente tus fuerzas, concéntrate en la canción interna de tu corazón; alcanza los frutos de la constancia y fortalece la llama de tu voluntad, pilares indispensables para alcanzar el éxito; porque vivir es avanzar en medio de cualquier dificultad, porque ¡vivir es luchar!