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Luces, cámara... diversión

Le fascinan los jeans y el buen humor, pero no le hablen cuando se acaba de levantar, ya que en ese momento es el ser más gruñón del planeta.


Es uno de los actores del nuevo movimiento teatral más conocido. Su nombre trae a la mente grandes producciones televisivas como "Linda Labé" y "Lágrimas de Diamante". Hoy abre las puertas de su hogar en El Carmen.
Se define como un ser humano muy social, al que le encanta el buen humor. Disfruta muchísimo que la gente que lo rodea tenga un excelente sentido del humor. No es un hombre materialista, "después que tenga un auto que me lleve y me traiga, una ropa que me cubra y un reloj que me dé la hora, soy feliz". En compañía de su fiel amigo y demostrándonos su pasión por el béisbol, respondió a nuestros cuestionamientos.
Hace 15 años. Mi primera obra fue "El Mercader de Venecia", con el grupo Los Comensales de la Academia Italiana, dirigido por el profesor Eugenio Fernández.
Nadie me da un cheque para vivir, por eso hago lo que quiero. (¡Ooops! son 13 palabras).
Que los panameños vayan por taquilla a ver lo que hacemos, que el teatro sea parte de sus vidas. Que haya una cartelera de teatro como la del cine y que la gente la revise y vaya siempre. Que llenen las salas de teatro como cuando viene Disney on Ice, Shakira o actores de Venezuela.
Que te da unos golpes tan duros, que tienes que aprender a seguir caminando y reirte de ella.
Doy talleres y seminarios de Protocolo y Ceremonial, de Etiqueta y de Organización de Eventos. Redacto invitaciones para eventos y estoy escribiendo el guión de una película, dos obras para niños y una para adultos.
Me estoy yendo a Brasil a grabar un papel secundario corto en una película. Luego voy a trabajar producción con Bob Stiff y Hannia Woodman, para una obra infantil en diciembre. Se llama "El taller de juguetes navideños" y tengo planes con Gabriel Pérez Matteo de varias obras para el próximo año.
No sé si fue travesura o instinto de supervivencia. Pero cuando estaba en kinder, el bus colegial me dejó y me vine caminando desde el Colegio Javier hasta mi casa en El Carmen por toda la vía España, solito, con 6 años. A mi abuela casi le da un infarto cuando me vio llegar.
Que valió la pena todo el esfuerzo; los amigos y familia que no me vieron; las horas de desvelo y el estrés. Cuando el telón abre, pienso que todo valió la pena.
La Muerte y la Doncella me apasionó desde que Francis Icaza nos la propuso a Cloty Luna y a mí. Es una obra que hay que ver. Había sido montada en todo el mundo, menos aquí, donde sufrimos también los abusos de una dictadura. Es una obra que había que montar. Se puede entretener dejando algo en el corazón del público.
Preguntarme constantemente: ¿Y si lo hubiera hecho? El fracaso para mí es: No intentar hacer algo. Dejarme vencer por el miedo. Y me ha pasado.
Atreverme, lanzarme a hacer algo, aunque no sea exitoso.
Que no dé la cara.
Aquel donde tengas la suficiente confianza para decirle todo lo que te molesta de los demás en su cara y puedan seguir siendo compañeros.
No tener un policía dentro de ti. Un chip de falsa moralidad, que no te deje crecer a ti mismo, hacer lo que sientes y vivir lo que quieres. ¡Desprogramarte es libertad!
A Leonardo Da Vinci, por polifacético y a Julio Verne, por visionario.

 

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202694
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América