Uno de los deportes con mayor fama de dopaje a nivel internacional es el ciclismo, pero la Federación Panameña de Ciclismo le tiene declarada la guerra a los pedalistas que se ‘pinchan’ para tener un mejor rendimiento.
Según Edwin Pitty, miembro de dicha federación en suelo istmeño, sólo se hacen dos competencias importantes al año, siendo estas el “Tour de Panamá” y la “Vuelta Ciclística Internacional a Chiriquí”, razón por la cual desde hace cuatro años se hacen pruebas antidopajes en el Tour y desde hace un año, se implementó en la vuelta chiricana.
Pitty explicó que cada uno de los receptáculos son traídos del extranjero y las pruebas son aplicadas a los ciclistas antes de comenzar la carrera con el Comisario Internacional de la Unión Ciclística Internacional (UCI) como testigo del procedimiento.
Comisario Internacional.
Desde hace varios años, los dos eventos cumbres del deporte a pedal son fiscalizados por el Comisario Internacional de la UCI, César Sánchez, quien se encarga de coordinar las distintas pruebas y a la vez sirve como autoridad antidopaje.
Procedimiento.
Según Pitty, las pruebas antidopajes se les hacen a los tres primeros lugares de cada una de las categorías con el objetivo de despejar las dudas que puedan existir.
Otro aspecto importante en la aplicación de las pruebas es que también se realizan al azar a los ciclistas que de alguna u otra forma, hayan tenido cierto protagonismo durante el transcurso de la prueba, por ejemplo: pedalistas que hayan protagonizado fugas prolongadas durante el recorrido; así como los que han tenido un comportamiento anormal en la carrera, entre otros; agregó Pitty.
Costo y tiempo.
El titular del ciclismo nacional afirmó que cada prueba de doping tiene un costo de 400 dólares, lo que hace un aproximado de 5 mil dólares por evento.
Entre los laboratorios utilizados para este fin están los de Bogotá, Colombia y Madrid, España, por lo que demoran de uno a tres meses en presentar los resultados.