El jugador más solicitado durante el Día de la Prensa, previo al Super Bowl, fue el corredor estelar de los Seahawks de Seattle, Marshawn Lynch, que a su vez se convirtió en el que menos atendió a las decenas de profesionales de la información que cubren el mayor evento deportivo del año en Estados Unidos.
Hubo un momento en que Lynch estuvo rodeado de aproximadamente 200 periodistas que le cuestionaban sobre la advertencia de que podría ser multado si realiza algún gesto obsceno sobre el campo de juego, el domingo, ante los Patriots de Nueva Inglaterra, entre otras muchas preguntas, pero él sólo tuvo una respuesta para todas: "nadie me va a multar porque estoy aquí".
Lynch se refería a que estaba cumpliendo con las normas de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), que obligan a los jugadores a estar presentes en las conferencias de prensa para responder a las preguntas que les hagan los periodistas.
El corredor estelar había sido advertido que lo multarían con 500.000 dólares si no asistía al Día de Medios de Comunicación.
Los Seahawks y Lynch jugarán el domingo por el título de Super Bowl contra los Patriots de Nueva Inglaterra, en Glendale (Arizona).