El presidente paraguayo, Luis González Macchi, admitió ayer que existe "malestar" en la Caballería por la reubicación geográfica castrense decretada el lunes, que alejará a 200 km de la capital a regimientos alzados la semana pasada.
"Hay malestar pero se está manejando la situación por el general (Santiago) Quiñónez del Primer Cuerpo de Ejército", con competencia sobre los principales cuerpos de la Caballería, declaró el mandatario ante la prensa, y aseguró que "no hay revanchismos ni resistencia" luego de la rebelión seis horas sofocada en la madrugada del viernes.
El primer mandatario, que se reunió el martes de noche con los mandos castrenses, garantizó ayer que "las tres divisiones, cuando sean reubicadas, tendrán su artillería y sus blindados", dado que las tanquetas usadas por los golpistas para incursionar en la capital han sido trasladadas al Comando del Ejército temporariamente.
El general Quiñónez -que sofocó el alzamiento del Regimiento de Caballería 3 sin violencia- indicó por su lado al diario Ultima Hora que acataría el reordenamiento decidido por el gobierno.
Por otro lado, la fiscal Ana María González intervino al mediodía del miércoles en el Regimiento de Caballería 2, a 45 kilómetros de Asunción, para constatar las pruebas que han quedado de la movilización de tanquetas de la semana pasada hasta el Congreso, donde dispararon contra la parte superior del edificio del Senado.
El Comando de las Fuerzas Militares envió un comunicado a la prensa advirtiendo que, durante dos semanas, aviones de combate harán vuelos "de entrenamiento" de 19H00 a 23H00 locales (23H00 a 03H00 GMT) en los "alrededores del aeropuerto internacional", que corresponde al área del Regimiento de Caballería 3, a 15 km de Asunción.