El presidente de Paraguay, Luis González Macchi, salió abucheado de la fiesta patronal de la Virgen de los Milagros de Caacupé, cuya misa principal congregó ayer a alrededor de un millón de personas, en el acontecimiento mariano más importante del calendario eclesiástico nacional.
"Fuera, ladrón, sinvergüenza", exclamaron grupos de jóvenes a los que se acopló por sectores la muchedumbre al finalizar la misa central que fue presidida por el obispo de la diócesis de Caacupé, monseñor Acchi, precedido por sus guardaespaldas, se dirigió hasta su automóvil que, en medio de gritos hostiles, lo condujo hasta el helicóptero que lo trajo a Caacupé, distante a unos 60 km al este de la capital Asunción.