En el tercer día de un paro nacional de taxis y choferes de autobuses, un ex mandatario recomendó ayer al presidente Jamil Mahuad que renuncie porque el país "se cae a pedazos".
El paro de los transportistas, que causa alrededor de 20 millones de dólares diarios de pérdidas en el sector comercial y productivo, ha obligado a millares de ciudadanos a realizar largas caminatas o a recurrir a camiones y bicicletas
Los dirigentes de esos gremios y las autoridades han sostenido varias reuniones con el objeto de llegar a un acuerdo que permita la normalización de las actividades.
Algunas comunidades indígenas comenzaron ayer a bloquear con piedras y troncos de árboles algunas carreteras de las provincias andinas de Chinborazo, Imbabura y Bolívar, sumándose a las protestas de los transportistas.
"No es exagerado decir que Ecuador en este momento se cae en pedazos", dijo el ex presidente socialdemócrata Rodrigo Borja, que gobernó entre 1988 y 1992, y que se encuentra actualmente en la oposición al gobierno democristiano,
"Hemos llegado a un momento en que hay que advertirle con mucha claridad al presidente de la república, que o rectifica o renuncia. No hay alternativa, pero las cosas no pueden seguir así", dijo en declaraciones radiales.
En una entrevista periodística publicada ayer, Mahuad fue consultado acerca de otras demandas de que renuncie al cargo que asumió hace menos de 11 meses.
"Soy un presidente legítimo...Estamos en el peor momento de mi presidencia", aseguró, explicando que se ha visto obligado a adoptar duras medidas económicas, entre ellas la eliminación de subsidios a los combustibles y alzas al precio de la gasolina, nuevamente detonante de la huelga de los transportistas.
La Conferencia Episcopal convocó "a un diálogo global sobre el problema total del país, pero un diálogo que tenga ciertas condiciones previas, indispensables, para que los resultados sean beneficiosos para el país".
El secretario de esa institución, monseñor José Eguiguren dijo que "el problema actual del país es económico, pero no solo económico, es moral, es social y político".
Añadió que los obispos "intervenimos porque el país está en una situación tan grave que sería absurdo que si nosotros pudiéramos hacer algo, no lo hiciéramos".
"Mi principal problema es la pobreza", dijo el presidente Jamil Mahuad, en declaraciones que publicó ayer al diario El Comercio, en referencia a las duras condiciones económicas por las que atraviesa Ecuador, donde se registra un déficit fiscal de 1.200 millones de dólares, una inflación del 55% anual, un desempleo neto del 12% y un 55% de subempleo.
"Este año es duro porque es de mucho ajuste. Tomar un país con 7% de déficit y bajarlo a 2,5% en seis u ocho meses es durísimo", dijo Mahuad, cuya popularidad ha bajado del 65% en octubre al 14 % hoy día. "Siento que estamos llegando a una tensión social muy grande, en el momento en el que a lo mejor se nos abren las puertas del financiamiento externo".
Para los analistas este recrudecimiento de protestas refleja las dificultades del presidente en lograr consensos políticos que le permitan resolver la aguda crisis económica del país, según analistas.
Pero pedir la salida o renuncia de Mahuad no ayudará a resolver las cosas ya que a su sucesor no le quedará otro camino que hacer los mismos ajustes que propugna el actual mandatario, concordaron los analistas consultados.
Analistas dicen que Mahuad se ha dejado acorralar por sus errores, al no haber sabido vender su estrategia para corregir el déficit fiscal, lo que se ha traducido en el descontento popular.
"El gobierno no ha logrado presentar un plan de salida a la crisis que pueda ser aceptado por los distintos sectores y compense el costo desigual que tiene este programa (económico)", dijo el sociólogo y analista político Felipe Burbano de Lara.
Mahuad "no ha respondido a las expectativas que el país tenía inicialmente de su gobierno, tampoco a las exigencias que la crisis demanda de un presidente de la República", agregó en declaraciones a Reuters. Pero frente a los pedidos de renuncia del presidente, Lara fue tajante: "existe la certeza de que un relevo de Mahuad puede ayudar poco a solucionar la crisis".
Mahuad, un abogado divorciado de 49 años que gobernará a Ecuador hasta el 2003, apuesta a que la próxima firma de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el saneamiento de la banca ayuden a calmar los ánimos y a reflotar al país.
"Estamos en el peor momento de mi presidencia, estoy pagando todos los costos de poner las bases para que esto salga adelante", afirmó Mahuad el martes al justificar el malestar social.
Para algunos, Ecuador no puede caer otra vez en una crisis de gobernabilidad como la de 1997, cuando acabó con la destitución del entonces presidente Abdalá Bucaram por medidas económicas impopulares. "La salida (de Mahuad) no sería ningún cambio, a menos que venga un gobierno populista o uno como el de Fabián Alarcón que significó un descontrol de la economía", dijo el analista político Simón Pachano sobre la gestión del sucesor de Bucaram.
"El margen que hay para moverse dentro de la economía es tan pequeño, que cualquier gobierno que venga tendrá que hacer algo parecido a lo que está haciendo este gobierno", opinó.
Ecuador, con una abultada deuda externa superior a los 16.000 millones de dólares, una pobreza de 62,5 por ciento y una tasa de desempleo de 18,1 por ciento de la fuerza laboral, atraviesa por su peor situación económica en décadas, que en enero se acentuó con una crisis bancaria.
Según Pachano, el hecho que Mahuad esté huérfano de un sólido respaldo político en el Congreso complica las iniciativas económicas del gobierno, haciéndolo aparecer como el malo de la película.
"El gobierno está jugando a un plan técnico, sin apoyos políticos (...) para cada ley debe formar una mayoría y eso le da una inestabilidad total", explicó.
El oficialismo tiene apenas 33 de los 123 escaños del Congreso. Para el futuro, algunos politólogos creen que Mahuad deberá ser más habil si quiere revertir la compleja realidad política y social.
"No veo que (Mahuad) pueda sacarnos de la crisis si no es acelerando los arreglos macroeconómicos para poder tener un poco de dinero y tapar el déficit fiscal, sacar a flote los bancos y tener un fondo social con la modernización", dijo el analista político independiente Simón Espinosa.