Tres días después de que el centrocampista del Bolton, Fabrice Muamba, se desplomase sobre el césped por un ataque cardiaco, han surgido las primeras voces que ven insuficiente el control médico al que se somete a los jugadores en Inglaterra.
La regulación de la Premier League establece que todos los futbolistas profesionales deben pasar un examen médico anual, si bien no se somete a los mayores de 21 años a pruebas cardiológicas profundas, ya que se considera que cualquier lesión habría sido detectada con anterioridad. Esos “test” médicos son escasos y poco específicos para el técnico del Manchester City, Roberto Mancini, que exigió que cada seis meses se hagan chequeos más precisos.