Jugar en etapas decisivas, como la serie final de un campeonato de béisbol, no es tarea fácil para ninguno de los atletas involucrados en esa contienda. La ansiedad y el nerviosismo aparecen y pueden provocar que los jugadores no rindan como usualmente lo hacen.
Ese tipo de presión es el que viven actualmente los peloteros de Chiriquí y Panamá Metro, que compiten en la serie final del LXIII Campeonato Nacional de Béisbol Juvenil.
Esos jugadores saben que cada partido de ese enfrentamiento es determinante para definir cuál de ellos será el nuevo monarca de la pelota nacional juvenil. Por tanto son propensos a exigirse más de lo que son capaces de hacer.
“Le inculcamos a los jugadores que nosotros, los miembros del cuerpo técnico, confiamos en ellos. Eso les da la seguridad para salir al terreno de juego a dar lo mejor de cada uno”, señaló el director del conjunto metropolitano José Murillo III.
El estratega de Metro manifestó que siempre procura mantener activos a todos los peloteros de su equipo, dándoles las mayores oportunidades posibles para jugar, tener roce con los rivales y para mostrar sus capacidades en determinadas situaciones de los juegos.
“En Panamá Metro la mayoría de los peloteros han superado los 20 turnos al bate, por lo que en este equipo todos tienen la oportunidad de jugar”, enfatizó.
En cuanto a Chiriquí, su director Alberto Macré recalcó que el trabajo psicológico es primordial para que estos jóvenes puedan manejar la presión que representa jugar una final.
“La liga provincial de Chiriquí ha tenido por norma contratar un psicólogo cuando estamos en etapas decisivas como las semifinales y la final. Eso se lo agradecemos mucho”, indicó el timonel chiricano.
Macré señaló que hay diversos factores, tanto dentro del equipo como fuera de él, que influyen para que los jugadores se presionen cuando están en fases de este tipo. Es por eso que se les debe mantener entusiasmados para que rindan bien en el terreno.