Miles de manifestantes marcharon ayer en Santiago para exigir un juicio contra el ex dictador Augusto Pinochet, al cumplirse 27 años del golpe que culminó con la muerte del presidente Salvador Allende, cuya memoria fue evocada con una misa en el Palacio de La Moneda.
"Todos queremos conocer la verdad, la justicia y no la impunidad", señaló la viuda de Allende, Hortensia Bussi, al concluir en el palacio presidencial una misa en memoria del mandatario socialista a la que concurrieron el presidente Ricardo Lagos, ministros y líderes políticos.
Bajo una intensa lluvia, la marcha que encabezaron las organizaciones de la Asamblea Nacional por los Derechos Humanos partió desde la céntrica Alameda y se detuvo algunos instantes a un costado de La Moneda para depositar ofrendas florales en la sede de Gobierno, donde Allende se suicidó en medio del cruento golpe militar del 11 de septiembre de 1973.
"¡Juicio a Pinochet!", gritaron en coro los manifestantes, que siguieron en romería hasta el Cementerio General para congregrarse ante el monolito donde están inscriptos los nombres de más de un millar de desaparecidos durante los 17 años de la dictadura.
"Diez años han transcurrido desde que Chile inició su transición a la democracia y aún los avances son insuficientes", declaró la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Viviana Díaz, al hablar ante la multitud.
"A pesar de nuestros muertos, torturados, exiliados y detenidos desaparecidos, la semilla de la organización igual germinó", agregó la dirigente, al calificar el proceso a Pinochet como "un paso significativo" en favor de la justicia.
Pinochet, de 84 años, perdió su inmunidad como senador vitalicio, cuando el pasado 8 de agosto la Corte Suprema acordó su desafuero para enfrentarlo a un juicio, como parte de las 170 querellas presentadas en su contra por los 3.000 opositores muertos o desaparecidos bajo su régimen.
"¡Se siente, se siente, Allende está presente!", fue otra de las consignas que surgió desde la columna de más de 3.000 manifestantes, donde Violeta Valenzuela, de 73 años, marchaba cerca de un grupo de jóvenes.
"Fui torturada por mi propio hermano, que era miembro de la Academia de Guerra. Me torturó porque yo era socialista y seré socialista hasta que me muera", dijo la anciana a la