- 555 cuadrangulares disparó Manny Ramírez en su carrera activa. El dominicano, nacido en Nueva York, en sus 19 temporadas acumuló 2,574 imparables y se llevó el título de bateo en 2002, cuando jugaba para Boston.
Jorge Soler no tenía acceso a ver muchos partidos de Grandes Ligas cuando vivía en Cuba. Tan solo llegaban noticias sobre los equipos y jugadores más famosos, entre ellos, el toletero Manny Ramírez.
El jardinero de los Cachorros de Chicago se enamoró del swing de Ramírez, uno de los bateadores más temidos en sus casi dos décadas en las Mayores, especialmente su etapa con los Medias Rojas de Boston entre 2001-08.
“Él es mi jugador favorito”, confesó Soler el domingo, antes de un entrenamiento de pretemporada. “En Cuba siempre suenan los mejores peloteros, los demás no, y siempre sonaba él”.
Ahora también es su mentor.
Ramírez fue contratado por Chicago para que sea una especie de gurú de bateo. El equipo ha dicho que el dominicano de 42 años asesorará a jugadores de las mayores y las menores, después de desempeñarse la temporada pasada como jugador y coach con la sucursal triple A de los Cachorros.
En un plantel con varias promesas como Soler y el puertorriqueño Javier Báez, además de jóvenes veteranos como el dominicano Starlin Castro y Anthony Rizzo, es evidente la influencia y el respeto que infunde Ramírez.
El exjardinero, que hace apenas unos meses jugó en la pelota invernal dominicana con las Águilas Cibaeñas, se comporta como si fuese otro de los muchachos. Bromea con Soler, intercambia palabras con Báez durante una práctica de bateo. Queda claro que, cuando Manny habla, todos escuchan.
“Que te dé un consejo, que te diga ‘haz esto aquí, haz esto allá’”, relató Soler, que acaba de cumplir 23 años. “Es algo impresionante”.
Castro, que con apenas 24 años ya tiene cinco temporadas en las mayores, recordó que siempre ha tenido videos de Ramírez en su tableta y que suele observarlos cuando atraviesa una mala racha con el bate. Qué mejor que tenerlo en persona para aprender de primera mano de alguien que sacudió 555 jonrones, remolcó 1,831 carreras y conectó para .312 en Grandes Ligas.
“Antes de conocerlo, yo siempre tenía en mi iPad los videos de él, de los hits, los jonrones, los extrabases”, señaló Castro. “Estudiaba el swing de él cuando me veía en un slump”.