"Manotas" parece reunir todas las cualidades necesarias para ser un crack: disciplinado, serio, decidido y tenaz.
Su madre Esther cuenta que desde pequeño se inclinó por el fútbol. Tanto así, que se puso su propio itinerario para practicar.
"Se levantaba como a las 9: 00 de la mañana, se iba con los amigos a practicar fútbol en el cuadro", recuerda su orgullosa madre.
Los días de práctica no terminaban, sino hasta muy entrada la tarde. Todos los días era la misma faena.
"Manotas" es el menor de cuatro hermanos, pero él es el único que se enamoró del fútbol.
Estudió en la Escuela República de Guatemala, que está junto a la cancha, también cerca de la casa, y en las clases educación física, como siempre era el más grande del salón, lo escogían como portero.
Allí comenzaron su triunfos. Un viaje a la provincia de Chiriquí representó el primero de los muchos galardones que lograría "Manotas".
Su agilidad debajo de los tres palos, le han servido para transcender de las fronteras nacionales. Con sólo 16 años, ha estado en Costa Rica, Alemania Colombia, Chile y Canadá, donde actualmente brilla con la selección nacional.
Cuando regrese se va para Argentina.
Su abuela María, a quien se le quiere salir el corazón del pecho por el orgullo que le produce su nieto, lo describe como un "niño grande".
Cuenta que "Manotas" es tímido, perseverante, disciplinado, puntual y no le gusta bailar.
Como pocos, Luis Mejía ha sabido balancear su dedicación al fútbol con los estudios, por lo que desde muy chico recibió el respaldo de su gente, cuando dijo que quería ingresar a una escuela de fútbol.
"Manotas" se inició en el fútbol en el Sportig 89 a los 5 años, por intermedio de su primo Oriel, quien era llevado a practicar por su padre, todos los sábados al Deportivo 28 de Diciembre, en San Miguelito.
Luis le comentó a sus padres que quería ir a practicar fútbol los sábados con Oriel, porque ahí se encontraba la escuela de fútbol de nombre Sporting 89 y él quería pertenecer.
Sus padres le dieron el permiso para ir a inscribirse, porque así cumplía con uno de sus sueños de toda la vida, jugar al fútbol.
Con el club Sporting 89, tuvo la oportunidad de viajar a Costa Rica donde jugó un torneo con una aceptable participación y fue considerado como uno de los mejores jugadores.
Cuando ingresó a la secundaria y se matriculó en el colegio Comercial Panamá, participó en la copa Snickers, y se coronó campeón.
En Segundo Ciclo, entró a la Escuela Técnica de Contabilidad y de Comercio Gastón Faraudo P., donde comenzó su carrera como futbolista profesional y ganó campeonatos nacionales, regionales y varios eventos de trascendencia como el CODICADER, los cuales le fueron abriendo el camino hasta ubicarlo donde está ahora, como genio y figura del equipo nacional.