Agobiados por una ola de crímenes y delincuencia, miles de habitantes del norteño poblado de Aguilares pidieron a gritos eficacia en el combate a bandas organizadas que operan en la zona.
Gritando consignas y portando carteles con las leyendas "no a la violencia" y "sí a la vida", unas 2,000 personas marcharon y se concentraron finalmente en el parque central de Aguilares, a 35 kilómetros al norte de San Salvador.
La singular marcha en una ciudad en la que se paralizó el comercio y casi toda actividad, la encabezaron las autoridades del lugar, incluyendo el alcalde, el sacerdote y el juez.
María Monge, una comerciante de 51 años, quien ha sido afectada por el secuestro de dos de sus hijos, pidió que se ponga fin a los delitos que les afectan a diario.
El sacerdote católico de la comunidad, Orlando Erazo, dijo que "nos manifestamos en contra de la delincuencia, en contra de todo lo que atente contra la vida".
"Decimos un no a la violencia, no a la delincuencia, no a los secuestros y un no a las leyes que parecen estar protegiendo a los delincuentes", agregó Erazo, uno de los gestores de la protesta.
Diversos sectores políticos y sociales promueven nuevas reformas a los códigos penales.
El alcalde, Ricardo Palacios, dijo que por la delincuencia "el pueblo no confía en la policía" y aseguró que podría estarse impulsando una depuración del puesto de la ciudad.
Pero uno de los oficiales policiales, que no fue identificado, rechazó la medida y pidió que la población denuncie si existen agentes vinculados a las bandas de delincuentes en la zona.
Durante la marcha, estudiantes de secundaria dramatizaron escenas de secuestros, que impactaron entre los habitantes de la ciudad.
La semana pasada, el estudiante de medicina Juan Miguel Mata, de 19 años, fue asesinado por sus captores luego de negociaciones frustradas.
El crimen impactó a los residentes del lugar y la población salvadoreña.