Hay una frase que en el fútbol se ha constituído en una gran verdad: "un equipo que desee conquistar algo importante debe comenzar por tener un gran arquero". Precisamente el alemán Oliver Kahn y el brasileño Marcos constituyen dos prendas de garantía bajo el arco en las selecciones que mañana domingo se medirán por la final de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002(tm).
Cada uno en su estilo, tanto Marcos como Kahn, han sido decisivos para que su equipo llegue hasta el peldaño más alto del torneo. Si bien el brasileño no logra la notoriedad que alcanza Kahn en la selección germana, debido a que su solvente trabajo es quizás opacado por la magia que impone en la ofensiva la triple R compuesta por Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho, el portero del Palmeiras -apodado San Marcos por la hinchada del equipo paulista- fue decisivo en varios encuentros.
Cuando Turquía arreció sobre el arco de la Selecao en el encuentro de la primera fase, en que los dirigidos de Luiz Felipe Scolari se impusieron por 2-1, surgió su solvente figura para traspasar seguridad. Contra Bélgica, ante quienes tal vez hizo su mejor partido logró mantener su valla invicta frente al inspirado Marc Wilmots.
El portero del Palmeiras ha hecho olvidar con sus buenas actuaciones, aquella suposición de que Brasil sólo tiene buenos volantes y delanteros. Si sigue por el mismo camino, podría emular lo hecho por Taffarel en los noventa y dejar atrás la sombra de Valdir Peres en España 1982 y Carlos en México 1986, que no fueron el soporte necesario bajo los tres palos para dos brillantes selecciones brasileñas que contaban con Zico, Falcao, Junior y Toninho Cerezo, entre otros.
Sin embargo, para los expertos, Marcos deberá trabajar más sus salidas en el achique cuando se enfrenta a los atacantes rivales. Para algunos, el arquero se regala por completo y no siempre sale victorioso en los mano a mano contra sus rivales. Tal vez ese sea el punto débil, para un portero de buenos reflejos, excelente ubicación y que traspasa seguridad a la última línea, pese a a haber recivido cuatro goles a lo largo del torneo.
Si Brasil se construye a partir del ataque como base del equipo, Alemania le da forma a su trabajo a partir de la figura del arquero y capitán Oliver Kahn. A la inversa de su colega brasileño, buen parte del foco de atención en el cuadro germano es puesto sobre el portero del Bayern de Munich, quien con su sobriedad y estilo se ha convertido en la figura del equipo alemán.
Acostumbrado a exigir desde su posición el máximo de rendimiento a sus compañeros, Kahn hereda la portería de la Mannschaft por la cual han pasado arqueros de la categoría de Sep Maier, Harald Schumacher, Bodo Illgner y Andreas Kopke. Esperando hace años su oportunidad en el equipo germano, hoy es indiscutido y la figura sobre la cual todos ponen sus ojos.
111 Ambos guardametas constituyen dos prendas de garatía bajo el arco. Muchos pronóstican que en la actuación de ellos dependerá al final si hay Penta o Tetra.
Hasta la final, Kahn sólo ha recibido tan sólo un gol. El único que pudo batir al patrón del cuadro alemán fue el irlandés Robbie Keane, en el dramático encuentro por la primera fase que terminó igualado 1 a 1. De ahí en adelante, ningún otro delantero pudo anotarle un gol al gigante del Bayern de Munich.
Bastante cerca anduvo Estados Unidos a través de su delantero Landon Donovan en los cuartos de final, pero Kahn de forma magistral sacó dos pelotas de gol jugadas que deberían estar entre las mejores atajadas del torneo. Tras ese partido, tanto el técnico estadounidense, Bruce Arena, como el germano Rudi Voller, calificaron la actuación de Kahn como descollante y decisiva.
También supieron acerca de quien manda en el área alemana, los atacantes de la República de Corea, quienes motivados por sus victorias ante Italia y España, tampoco pudieron derribar a Kahn.
¿Podrá la triple R brasileña y compañía hacerlo este domingo? ¿Serán suficientes los cabezazos de Klose y la habilidad de Neuville para batir a Marcos?... Los arqueros tienen la palabra