El "subcomandante Marcos", líder político de la guerrilla zapatista, regreso a su base rebelde en la selva Lacandona, en el sureste de México, donde asumió nuevamente el mando de sus fuerzas armadas luego de un viaje de 40 días por el país.
Marcos y otros 23 jefes comandantes regresaron a la selva el miércoles por la noche, tras haber recorrido desarmados 12 estados y la capital, donde lograron su objetivo de promover en la máxima tribuna de la nación una ley sobre derechos y cultura indígena que debe ser discutida por el Congreso.
Durante su marcha, los rebeldes también lograron que el gobierno retirara al ejército federal de las últimas dos de siete posiciones en territorio zapatista, otra de tres condiciones de la guerrilla para reactivar un diálogo de paz.
Las otras dos condiciones son la aprobación en el Congreso de la ley indígena y la liberación de un centenar de presos zapatistas de los que cerca de 80 ya están fuera de prisión tras ordenes del presidente conservador Vicente Fox.
Los rebeldes y el gobierno han mostrado optimismo de que se puedan reanudar negociaciones de paz en el sureño estado de Chiapas, interrumpidas desde 1996 cuando la guerrilla acusó al entonces presidente Ernesto Zedillo de incumplimiento de unos acuerdos sobre derechos indígenas firmados meses antes.