Luego de su operación en las cuerdas vocales, Mariano Rivera se ha mantenido fuera de la exposición pública y poco se ha sabido de su recuperación, hasta ahora.
Dos semanas después de la extracción de unos pólipos en esa parte de su cuerpo, el lanzador panameño de los Yanquis de Nueva York tuvo contacto con su padre Mariano, quien está en Panamá.
Padre e hijo conversaron por vía telefónica y, según el progenitor, éste ya habla normalmente y lo encontró bastante recuperado.
“Conversamos por largo tiempo, yo le tuve que ‘cortar’ para que no hablara mucho”, recordó Mariano Rivera padre. “Gracias a Dios se encuentra bien.”
El hombre que crió al taponero de los Yanquis en Puerto Caimito, confesó que estuvo muy preocupado, en días pasados, por lo que resultaría de la cirugía a la que su hijo se sometió, pero al escucharle hablar se sintió tranquilo.
Breve reseña.
El serpentinero istmeño estuvo afectado por una afonía que empeoró en un periodo de un mes. Ante esta situación consultó con algunos médicos, por lo que decidió someterse a una operación que lo aliviara definitivamente de esa molestia.
Rivera pasó por un quirófano en el Hospital Presbiteriano de Nueva York para que se le extrajera unos pólipos que afectaban sus cuerdas vocales.
Esos pólipos son unas lesiones que provocan afonía en la voz y se extraen mediante una operación hecha con láser.
El lanzador tuvo que quedar sin habla por una semana para recuperarse.