Lasuiza Martina Hingis, segunda cabeza de serie, jugará hoy la final del torneo de Tokio de tenis femenino, contra la serbia Ana Ivanovic, que ayer eliminó en semifinales a la rusa María Sharapova, tras la retirada de ésta en el segundo set por una lesión en una corva.
Sharapova, que se había apuntado la primera manga con un cómodo 6-1 y el primer juego del segundo set, consultó con su entrenador al sentir molestias en la parte posterior de la rodilla antes de decidir retirarse.
"Es lamentable terminar de esta forma. Empecé a sentir dolor en el segundo juego del primer set. Intenté continuar, pero no pude. Enfrente tenía una jugadora de primer nivel", dijo Sharapova, que probablemente se tomará una semana de descanso.
La retirada de la rusa impedirá que hoy la final depare un duelo entre ella y la suiza Martina Hingis, principal favorita al título tras deshacerse hoy en semifinales de la rusa Elena Dementieva, tercera preclasificada en Tokio, por 6-4 y 6-3.
"Todo ha ido bien desde el principio. Aquí tuve una mala experiencia el año pasado cuando perdí la final precisamente con ella, por eso estoy contenta de haberme tomado una pequeña revancha", declaró la suiza.
Hingis, que ha ganado el torneo de Tokio cuatro veces, espera establecer mañana un récord de victorias al hacerse con un quinto título.
La suiza comparte el récord con Lindsay Davenport.
Han tenido que desempeñarse al máximo, ya que Rex Grossman no ofrece garantías como quarterback. Grossman no le hace sombra a Manning, pero se las arregla para ganar partidos, y no cometió errores en el partido de campeonato de la conferencia. De hecho, sus jugadas atinadas superan los fallos en la postemporada. Sin presión encima, Grossman puede desplazarse con más tranquilidad.
Los wide receivers de Chicago, Muhsin Muhammad y Bernard Berrian, le sacan ventaja a los cornerbacks de Indianápolis, Jason David y Nick Harper, por su mayor estatura.
Este puede ser un aspecto clave. Los Potros son vulnerables en esta área y los Osos cuentan con Devin Hester, muy peligroso para devolver despejes y patadas de salida, con seis touchdowns en la temporada. Hester, sin embargo, soltó varios balones por lo que puede ser un factor positivo o negativo para Chicago.
Ningún equipo anda mal en cuanto a patear goles de campo y puntos extras con la presencia de Adam Vinatieri, la carta de los Potros. Vinatieri goza de la reputación de ser el mejor pateador en la liga en los momentos cruciales y ha ganado un par de Super Bowls con patadas en el último minuto.
Su contraparte de los Osos, Robbie Gould, no es un pintado en la pared. Gould convirtió 32 de sus 36 goles de campo, y en la postemporada se encargó de superar a Seattle con un gol de campo de 49 yardas en tiempo extra.
Los encargados de hacer los despejes, Hunter Smith de Indianápolis y Brad Maynard de Chicago, son fiables.
El tema de discusión más llamativo de este Super Bowl es la inédita presencia de entrenadores de raza negra en la historia del partido. Son estrechos amigos.
Además, Lovie Smith y Tony Dungy gozan de la reputación de ser algunos de los técnicos más admirados y avezados en la liga.
Smith fue pupilo de Dungy, quien le dio su primer trabajo como coach en la NFL en Tampa Bay. Su aporte ha sido el armar una defensa que mete miedo, aunque no es demasiado conservador en el juego ofensivo.
Dungy, en cierta forma, ya armó un equipo campeón del Super Bowl. Tal es el caso de los Bucaneros de Tampa Bay, que se consagraron en el 2003, un año después que fuese reemplazado por Jon Gruden.
Es poco probable que alguno cometa un grave error para costarle a su equipo el título.