Deportes

Más allá del Referendo que decidió la Ampliación Del Canal

El significado histórico del resultado del referendo va mucho más allá de los que votaron Sí, de los que dijeron No, de los que optaron por abstenerse y aún de aquellos que no pudieron votar. En la convocatoria del domingo pasado se probó la voluntad mayoritaria de los panameños para encaminar al país hacia metas y objetivos del colectivo común. Pero esa tarea colectiva es una obra personal, interna, de cada ciudadano.


Cuando en un sistema democrático, maduro y consolidado como el panameño, el voto se ejerce libremente y sin condicionamiento se abren las puertas para concurrir o no a las urnas. En el caso del referendo del domingo pasado, la decisión mayoritaria de los votantes en favor de la ampliación del canal fue arrolladora y contundente. Atrás quedaron las consignas de los grupos radicales que se oponían al proyecto y las de cierta dirigencia opositora convertida en la saga del discurso antisistémico. Esos sectores nunca estuvieron a favor de lograr acuerdos, alcanzar consensos ni plantear alternativas viables a la propuesta oficial de expandir la ruta interístmica.
Con amplitud y tolerancia, propias de una democracia funcional, tanto las autoridades nacionales, los técnicos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y la población en general escucharon los planteamientos del No que una y otra vez chocaron contra la verdad y la conciencia informada de la mayoría de los panameños. A lo largo de seis meses de debates y de una amplia campaña informativa, la ciudadanía conoció a fondo el canal. El canal se abrió a los panameños y los panameños se abrieron a su canal. La población experimentó hacia el canal una cercanía y un sentido de pertenencia. Corresponde ahora no detener esos pasos y lograr que la administración de la vía acuática se asimile más al resto del país y experimente una genuina integración.
Una ciudadanía bien informada sobre su canal, un esfuerzo que debe mantenerse y profundizarse, representó un cambio en la cultura de la ACP. Eso incidió en la propuesta inicial del proyecto de expansión de la vía interoceánica y permitió modificarla y enriquecerla. En ese ejercicio se demostró una vez más que el canal es punto de unión. La actual ACP es producto de una ley orgánica y un estatuto constitucional, logrado por consenso nacional. Además, la convocatoria al referendo y la reglamentación del proceso de ampliación del canal se sustentan en la votación unánime de la Asamblea Nacional de Diputados (AND).
Esos son los antecedentes del referendo cuyos resultados fueron de tal contundencia que se comprende por qué los líderes radicales a la ampliación del canal hayan tratado de escarbar en el abstencionismo buscando una explicación a la derrota. Pero el ejercicio democrático ejemplar, la forma amplia y libre con que se convocó al referendo y el carácter inequívoco del voto, no dejan lugar para que se pretenda ensayar que el abstencionismo deslegitimiza el resultado.
No puede ocultarse la existencia de niveles de insatisfacción entre los sectores más pobres de la población frente al actual sistema político y socieconómico. Pero de allí a concluir que el porcentaje de abstencionismo es un reflejo de desconfianza en los beneficios que aportará las ampliación del canal, es tratar de arrojar sombras sobre las perspectivas, precisamente, de enfrentar la vergüenza nacional que significa la pobreza y la marginalidad.
De no haber existido los fondos del canal, que han ingresado al presupuesto general del Estado en los últimos seis años, sería más gravosa la pobreza actual de casi la mitad de la población. De allí que la expansión del canal, que no es otra cosa que una inversión en el recurso más valioso del país para potenciar el bien más rentable que tiene la nación, es una oportunidad irrepetible para derribar el actual muro de desigualdades sociales con el ingreso de más recursos para programas de desarrollo sostenible. Aprovechando la posición geográfica para construir un emporio de comercio, transporte y centro logístico continental, sumado a los planes de educación, capacitación, desarrollo tecnológico y agrícola, es como se le imprime un rumbo distinto a la economía nacional.
Por eso el significado histórico del resultado del referendo. Va mucho más allá de los que votaron Sí, de los que dijeron No, de los que optaron por abstenerse y de aún aquellos que no pudieron votar. En la convocatoria del domingo pasado se probó la voluntad mayoritaria de los panameños para encaminar al país hacia metas y objetivos comunes. Los acuerdos nacionales forman parte de una de las más antiguas recetas para la convivencia civilizada.
Una de las mayores tareas espirituales del ser panameño es su responsabilidad frente a la historia. Tiene el deber de asumir los hechos de su propio pasado y sus aspiraciones de pertenencia presente en una sociedad fragmentada en tantas partes como los individuos que conforman la nación. Si en el pasado hubo fuerzas externas que condicionaron el desarrollo nacional y comprometieron política, económica y jurídicamente el futuro del país, con el voto en el referendo se rompió ese círculo de sometimiento. Ahora se propicia el proyecto único de nación y se consolida una visión compartida de país.


fecha edicion
old id
255410
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América