Como si se tratara de una estación resplandeciente, que dura un parpadeo de hojas y de miradas fugaces: el libro. En la vida, puede ser voz de los sin voz. De los instrumentos humanos, lo dijo Borges, es el más asombroso. Por eso tantas lecturas, escritores, personajes, esforzados editores y libreros ponen a disposición el conocimiento, aspirando al encuentro con la sensibilidad de los lectores, con la voz.
La literatura, "el arte bello que emplea como instrumento la palabra", es un ejercicio que puede ser de pocos o de muchos, pero la lectura es el arte de apropiarse de toda esa belleza. Es una conducta que se adquiere, que se puede aprender.
Leer es penetrar el libro y la luz; el poema y la oscuridad; el cuento y la revelación; el ensayo y la reverberación; el teatro y el deseo de ser mejor? Leer es peligroso. Siempre he dicho que saber le da al individuo herramientas y, a veces, armas para construir y para defenderse, según sea el caso. Penetrar: se trata de un verbo de fortaleza, y con alas. Penetrar, ir más allá; alargar el pensamiento; alcanzar lo innombrable, nombrarlo? Un poco o un mucho hace uno cuando penetra al libro, a la lectura. Lo que queda en uno viene a ser los polvos del camino, los paisajes de ese viaje que se puede repetir, vez tras vez.
No olvido cierta ilustración dedicada a la promoción de la lectura en dos cuadros: el primero simbolizaba estudiantes en disímiles formas geométricas y el siguiente solamente cuadrados, que vendrían a representar el lugar del alumno en el aula..., ¿el texto? revelador y triste: "Niños, a sus lugares". Descorazonador el símil por las implicaciones que me llevaron a colegir que los niños somos un colectivo de iguales sin identidad. Esa imagen todavía me persigue cada vez que " mis ideas.
La escuela moldea, adocena, amaestra. El alumno repite, ignora y obedece la doctrina del salón. Habrá que redimir al educador y abogar por mover las estructuras, los programas de estudios.
La tecnología es una oportunidad, pero engendra una carencia, pues sus usuarios simplifican la búsqueda a aplicaciones que les permiten "abotagarse" con juegos, generalmente que exigen violencia de pensamiento. En cambio, el 95% de ese que tiene que ver con el conocimiento, es soslayado.
Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie ni hacerle mal en su persona, aunque piense o diga diferente si el libro es su piedra de toque. La lectura es un ejercicio de humanidad y punto.