Ya tenía un sitio en la historia del boxeo mundial por ser el más emblemático púgil del Asia, pero ahora, el más reciente verdugo de Oscar De La Hoya, agigantó su legado, al quitarle el brilló al "Golden Boy".
Contra todo pronóstico, Pacquiao venció de forma categórica las diferencias físicas en su contra y prácticamente hizo añicos a Oscar De La Hoya.
Filipinas entera se paralizó para ver a su gran ídolo, así como Roberto Durán paralizaba Panamá, cuando peleaba.
La pelea se dio en Filipinas a las 12 del mediodía de ayer (11 p.m. en Las Vegas, del pasado sábado)
Según los reportes "en la congestionada Manila, las calles estaban totalmente vacías hasta que terminó la pelea, que se pudo ver en varias pantallas gigantes repartidas por los numerosos centros comerciales. No se registró ni un sólo crimen en una de las urbes con mayor índice de delincuencia de Asia, e incluso, en las zonas del conflicto, el Ejército y las guerrillas comunista e islámicas acordaron, como es habitual, un día de tregua para no perderse la pelea.
Pacquiao y su determinación no sólo alegró Filipinas, sino que la puso en paz.