Cuatro presuntos delincuentes fueron asesinados en una ciudad hondureña, en lo que organismos de defensa de los derechos humanos atribuyeron a escuadrones de la muerte dedicados a una especie de profilaxis social.
Los crímenes ocurrieron en la noche del miércoles en dos barrios marginales de San Pedro Sula, 165 kilómetros al norte de Tegucigalpa, cuando la ciudad se encontraba a oscuras debido a un corte de energía eléctrica, dijo a Reuters una portavoz de la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC).
Uno de los asesinatos a balazos ocurrió en el barrio Flores del Valle y los otros tres en la Valle de Sula, dijo la portavoz de la DGIC en San Pedro Sula, Yolanda Perdomo. "Todos tenían disparos de armas calibre nueve milímetros, aparentemente están relacionados", agregó.
"Vecinos del lugar dijeron a los investigadores que se trataba de gente dedicada a robos en esos barrios, pero hasta ahora sólo se ha comprobado que uno de ellos tenía antecedentes delictivos. Seguimos investigando", dijo la funcionaria.
"Fueron atacados a corta distancia y recibieron seis o siete disparos. Las ojívas de las balas estaban en el sitio. Recibieron disparos en el estómago y en la cara".
Hugo Maldonado, vicepresidente del privado Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (CODEH) y residente en San Pedro Sula, dijo telefónicamente a Reuters que "estos crímenes demuestran que en Honduras hay grupos de personas dedicadas a eliminar delincuentes tomando la justicia por su mano".