La remontada histórica conseguida por los Mavericks de Dallas en el segundo partido de las finales de la NBA no solo les permitió empatar a 1-1 la serie, sino que además volvieron a su casa con la moral y el convencimiento que también pueden ganar el tercero para ponerse en ventaja.
Mientras, los Heat de Miami, que todavía no han dado explicaciones de cómo se dejaron arrebatar una ventaja de 15 puntos en los últimos seis minutos para un parcial final de 22-5, están convencidos de que lo sucedido en el segundo partido ya forma parte del pasado.
Ambos equipos entrenaron ayer en el American Airlines Center, de Dallas, y se mostraron optimistas con vistas a un resultado positivo en el tercer partido que se disputará hoy, considerado como vital, desde que se estableció el formato 2-3-2.
Los Mavericks volvieron a mostrar una vez más el control de sus emociones; nadie considera que deben celebrar la remontada, al contrario, ahora es cuando tienen que hacer el trabajo para conseguir mantener la ventaja ante un rival que necesita demostrar que lo sucedido la noche del jueves no fue más que un accidente.