Deportes

Mayagüez, un desastre más

Mayagüez dejó al desnudo la incapacidad, la falta de madurez e inteligencia de las comisiones técnicas de PANDEPORTES y el COP.


Mayagüez fue un desastre, un ejemplo de despilfarro, de improvisación, de falta de seriedad. Mayagüez representa el fracaso de un Instituto Panameño de Deportes (PANDEPORTES) -incluyendo esta y anteriores administraciones- sin visión y que baila al ritmo de la politiquería y el chantaje del Comité Olímpico de Panamá (COP).

Los recién concluidos Juegos Centroamericanos y del Caribe nos dejaron el siguiente saldo: B/600 mil invertidos en la delegación nacional, integrada por 186 atletas; dos medallas de oro (ambas del nadador Edgar Crespo), tres de plata y 11 de bronce. Los resultados no mienten, el deporte local está estancado, y –como se diría en Wall Street- con tendencia a la baja.

Crespo –lógicamente- con sus dos doradas (en 50 y 100 pecho) y una de plata (en 200 pecho) fue el istmeño más sobresaliente. Andrea Ferris, con su segundo lugar en los 800 lisos, y el veterano Irving Herrera, con su plata en lucha (120 kg, greco), ayudaron también a alumbrar la pobre imagen dejada en tierras boricuas.

 

El béisbol, que terminó en medio de un ambiente enrarecido; el baloncesto, el voleibol y la bola suave fueron un fiasco total; nada aportaron los deportes colectivos; y ni hablar del ridículo del hockey sobre césped, cuyos atletas fueron inscritos, a pesar de que se sabía no tenían ningún tipo de posibilidades de medallas.

Colectivamente, Panamá fue una caricatura. Individualmente, también quedamos mal: además de las preseas de oro y plata arriba mencionadas, se obtuvieron 11 discos de bronce: cuatro logrados en el levantamiento de pesas, tres en karate, uno en esgrima, dos en boxeo y uno en lucha. Y recordemos –sin querer desmeritar- en los deportes de combate se premia con el bronce a los dos perdedores de las semifinales. Ya no se lucha por él, como antes.

Pero nuestros cañones no apuntan hacia el atleta, que en Panamá no goza de grandes ventajas ni estímulos, sino hacia aquellas personas y entidades que -se supone- deben crear el ambiente propicio para su desarrollo (COP, PANDEPORTES, MEDUCA).

 

Crecimos en cantidad, no en calidad

La realidad panameña en la XXI versión de los Juegos de Mayagüez 2010 resulta magra si se compara con la de la XIX edición de San Salvador 2002 y la XX de Cartagena 2006, en las que con menos atletas se sumaron igual cantidad de medallas de oro (ver tabla). En conclusión: hubo un aumento en la cantidad de atletas, pero la calidad sigue siendo igual y, ¡cuidado!, peor.

Comisiones técnicas mediocres

 

Incluso, Mayagüez dejó al desnudo la incapacidad, la falta de madurez e inteligencia de las comisiones técnicas de PANDEPORTES y el COP (presidido por Miguel Sanchiz), que fueron, al fin y al cabo, las que dieron el sí a disciplinas como el raquetbol, el hockey sobre césped, judo y taekwondo, todas de endeble actuación.

Un vivo ejemplo de la falta de seriedad de estas seudocomisiones lo tenemos en el taekwondo: si en los Juegos Centroamericanos, celebrados en Panamá, los deportistas de la Asociación Panameña de Taekwondo no habían dado la talla, ¿cómo pensar que en una competencia de mayor envergadura, como la de Mayagüez, la darían?

Enviar a atletas mal preparados, un grave error

 

“No deben (algunos deportes) ir a juegos regionales donde no tengan ninguna posibilidad de medallas. No podemos ser cómplices en asistir a competencias donde se fomente el turismo deportivo”, denunció el historiador deportivo Luis “Pipo” Celis.

Celis –quien formó parte de las administraciones de Ramón Cardoze y Omar Moreno, a las cuales llegó a criticar, aun siendo parte de ellas- sostuvo que la actual legislación impide el desarrollo del deporte nacional. “Yo he insistido desde hace buen rato en que debemos cientificar y profesionalizar nuestro ámbito deportivo, pues aquí nuestros atletas se siguen preparando de la misma manera de hace 40 años y prueba de ello es que los que sacaron la cara por el país (Crespo y Ferris) se entrenan afuera”.

Y no es mentira: en Mayagüez ocurrió algo similar a lo de Cartagena, donde Irving Saladino y Bayano Kamani, que también entrenaban en el exterior, dieron a Panamá sus dos únicos oros.

El historiador agregó que se cometió un “grave error” en enviar a Mayagüez a deportistas sin la debida preparación. “Los muchachos viajaron en desventaja, 45 días de entrenamientos (en la Ciudad Deportiva) no son suficientes”, dijo.

¿Seguirá el show?

Mientras que PANDEPORTES se desvive por traer a Panamá los Juegos Bolivarianos del 2013 –en cuyas cinco últimas ediciones hemos quedado en el sótano del medallero- nada se hace por revolucionar nuestra maltrecha, desfasada y anacrónica legislación y estructura deportiva. ¿Por qué no mejor dejar a un lado esos Bolivarianos y destinar ese dinero para cubrir otras necesidades? ¿Por qué empecinarse en organizar Juegos para que -como ocurrió en los pasados Centroamericanos- otros bailen y gocen sin problemas?

“Ya hay que dejar el show político”, sentencia Celis

La solución para esta debacle deportiva parece lejana. Fary Levy, titular de PANDEPORTES, aún no da muestras de tener un norte claro. ¿Cuál es el remedio para nuestros males? Celis considera que debe haber una reforma, una reestructuración integral del deporte nacional, que debe iniciarse con un nuevo marco jurídico, que a través de una comisión interdisciplinaria, desemboque en una nueva ley del deporte y la recreación. Incluso, para Celis, una suspensión internacional podría –paradójicamente- ser beneficiosa. “Así nos concentraríamos en desarrollar nuestro deporte, y no en hacer turismo deportivo”, dice.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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