Jamie McMurray ganó las Daytona 500, soportando un duro ataque final de Dale Earnhardt Jr. en un cerrado “sprint” de dos vueltas para concluir la versión de NASCAR del Super Bowl.
La carrera fue detenida en dos oportunidades, y demorada en más de dos horas debido a un agujero en el asfalto del Daytona International Speedway, y la demora complicó todo. NASCAR tuvo problemas en la reparación y los pilotos eran conscientes que el pavimento podía destruirse en cualquier momento después de la segunda detención.
Eso significó que tuvieron que correr duro en las 80 millas y así lo hicieron.
Earnhardt recuperó desde la 10.ª posición hasta el segundo lugar en las últimas dos vueltas, pero no pudo alcanzar al líder.