Si vemos más allá de toda la debacle del béisbol nacional, los culpables son los señores de pantalón largo, esos mismos que miran el juego desde los palcos del estadio sin derramar una sola gota de sudor.
Desde un principio fue descabellado traer a una selección a jugar al máximo nivel sin tener una preparación científica y esperar a un técnico que llegó a ver lo que tenía a pocos días del torneo, solo por cumplirle un capricho a unos cuantos.
Espero que si hoy la Selección Nacional de Béisbol Mayor --ojalá no pase-- se va al despeñadero, esos mismos mirones de pantalones largo pongan su cargo a disposición.
Aunque son tan caraduras que se quedarán y le echarán la culpa a otros.
Me pregunto si el presidente de la Federación Panameña de Béisbol (Fedebeis), Wigberto Quintero, sabrá que parte de la preparación de un equipo son los juegos de fogueo.
¿O es que piensan que un juego interescuadra, con los seleccionados con sus posiciones seguras, es un partido jugado con seriedad?
¿Será que el flamante presidente de la Fedebeis piensa que Cuba viaja a foguearse a Oriente para pasear?
Saben, la palabra planificación se perdió de los diccionarios de nuestros federados en estos últimos años.