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Mejía promete unidad nacional


Hipólito Mejía, electo presidente de la República Dominicana, prometió un gobierno de unidad nacional, orientado a fortalecer los servicios en las áreas de salud, educación y vivienda.
En su primer mensaje luego de ser proclamado el jueves presidente en los comicios del pasado martes, Mejía prometió un gobierno que servirá a todos los dominicanos, "y no a un grupo en particular".
Mejía no atacó al gobierno del presidente Leonel Fernández, ni descartó conformar un gobierno con personas de diversos sectores políticos.
"Vamos a considerar a todos el mundo, queremos un gobierno de unidad nacional", dijo Mejía, al dedicar su triunfo al fenecido líder del Partido Revolucionario Dominicano, José Francisco Peña Gómez.
Mejía recibió anoche la felicitación del presidente Leonel Fernández, y su victoria fue reconocida por sus contrincantes, Danilo Medina del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y el nonagenario Joaquín Balaguer, del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).
BALAGUER VUELVE A SER ARBITRO
El incombustible caudillo reformista Joaquín Balaguer, de 93 años y prácticamente ciego, volvió a convertirse en el árbitro de la política del país donde, con el anuncio del triunfo de Mejía, se puso punto final el jueves a una incipiente crisis postelectoral que mantuvo en vilo durante más de dos días a millones de dominicanos.
Balaguer, con 70 años de vida política activa y una influencia incuestionable sobre el pueblo y los gobiernos dominicanos, se presentó como candidato el martes a las que pueden ser las últimas presidenciales de su agitada existencia, ofertando "una patria justa para todos".
Sin fuerzas ya para levantarse por sus propios medios y sin apenas poder caminar, Balaguer evitó el ritual exigido a los electores para ejercer el sufragio y lo hizo sentado en su propio coche, con el que se desplazó hasta su colegio electoral y hasta el que los funcionarios electorales llevaron la papeleta de votación, la tinta para marcar la huella digital y la urna.
El que fuera siete veces presidente del país vio desfilar por su vivienda durante la campaña electoral a los políticos que antes fueron sus rivales encarnizados para pedirle apoyo.
Balaguer escuchó a todos y a todos los puso a "jugar" a su peculiar deporte de la paciencia, una virtud que este "animal político", descendiente de emigrantes llegados desde Cataluña (España) ha utilizado siempre con incuestionable beneficio para sus ambiciones de poder.
Desde el presidente aún en ejercicio Leonel Fernández Reyna, pasando por los principales dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), hasta el candidato vencedor Hipólito Mejía, desfilaron ante el veterano caudillo casi invidente, quien les escuchaba y les dejaba abiertas las puertas a la "esperanza" de una segunda vuelta de las elecciones, si ésta se hubiera producido.
Según los resultados del escrutinio, Balaguer quedó por detrás del candidato del PLD, Danilo Medina, en número de votos mientras que Mejía se quedaba a unas décimas exiguas de los 50 puntos que exige la ley electoral para ser declarado triunfador.
En momentos en que sobre el país se abatía una crisis política "de consecuencias imprevisibles" por la actitud de Mejía de declararse anticipadamente ganador de las presidenciales y ante la decisión de los líderes del PLD de reclamar una segunda vuelta, según esa misma ley electoral, Balaguer la desactivó al reconocer el triunfo del socialdemócrata, lo que desarmó a los oficialistas.
Sin el apoyo de Balaguer, que obtuvo el 24.60 por ciento de los sufragios, Medina, con el 24,94 por ciento, carecía de fuerzas suficientes para enfrentarse a Mejía en una segunda ronda con posibilidades reales de victoria.
Mejía, declarado presidente electo a las 20.00 hora local (00.00 GMT) cuando alcanzó el 49,87 por ciento de los sufragios, se había mostrado previamente decidido a defender su triunfo en el primer intento.
El socialdemócrata afirmó, antes del veredicto final de la JCE, que había alcanzado el 50.02 por ciento de los sufragios, "según sus datos", pero el PLD desmintió esta hipótesis mientras esperaba que se cumpliera la ley y el pueblo dominicano acudiera a la segunda vuelta, que se celebraría el próximo 30 de junio.
La sola existencia de esa posibilidad provocó en la madrugada de ayer un súbito aumento de las tensiones y las expectativas que dieron origen a incidentes violentos, como dos tiroteos en los que estuvieron involucrados simpatizantes del PRD y PLD.
Sin embargo, la decisión de Balaguer de reconocer su derrota y de felicitar al candidato socialdemócrata como vencedor hizo variar en su totalidad el panorama y calmó los ánimos de quienes lucían dispuestos "a la pelea".
"Balaguer se ha crecido con esa decisión y pasará a la historia como el más grande estadista que ha evitado una crisis de incalculables consecuencias", dijo hoy el dirigente reformista Victor Gómez Bergés.
La vida de los dominicanos, que estuvieron durante algunas horas a las puertas de un grave conflicto político, ha retornado a la normalidad, aunque ahora tendrán que esperar hasta el 16 de agosto a que Hipólito Mejía tome posesión como 79 presidente de la historia de la República Dominicana y comprueben si el candidato es "la esperanza de la gente", como decían los eslóganes durante la campaña electoral.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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