La rápida expansión de los carteles de drogas en México y la incapacidad del país para enfrentarlos fue la mayor frustración que tuvo el jefe de la agencia estadounidense antidrogas (DEA), Thomas Constantine, quien anunció el lunes su retiro.
En 1995, la policía colombiana, con la ayuda de la DEA y la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), detuvo a los seis mayores capos del Cartel de Cali.
"Lo que hicimos ahí fue muy, muy efectivo. Aquellos fueron los arrestos más importantes que hicimos", dijo al anunciar su retiro tras 39 años de carrera policial.
En cambio, los narcotraficantes actúan en México con una impunidad cada vez mayor y representan una "creciente amenaza" a las instituciones de México y a los ciudadanos de Estados Unidos, dijo el saliente jefe de la DEA. "Hubo un crecimiento explosivo de las mafias criminales de la droga de México. De repente nos dimos cuenta de que ya estaban en todas partes, en Nueva York, en Baltimore, en Atlanta", dijo Constantine al Washington Post. "Lo frustrante es que sabemos quiénes son los 20 ó 25 narcotraficantes más importantes en México, pero la acción policial mexicana es tan débil que parece incapaz hasta de encontrarlos, ni hablar de arrestarlos o extraditarlos", afirmó.
Mientras la secretaria de Estado Madeleine Albright y el director de la política antidrogas de la Casa Blanca, Barry McCaffrey, han insistido cada año que México coopera plenamente en la lucha antidrogas, Constantine sostenía que la corrupción oficial en México impedía la labor de su agencia en frenar la entrada de drogas a Estados Unidos desde México.
El jefe de la DEA sostuvo que México debía permitir a sus agentes portar armas cuando operaban en territorio mexicano, algo que el gobierno mexicano ha rechazado por razones de soberanía nacional.
Constantine presentó el lunes su renuncia a la procuradora general de Justicia, Janet Reno, pero seguirá en el puesto un mes y medio más. Durante su jefatura, el número de detenciones anuales de traficantes de drogas aumentó en Estados Unidos de 24.900 en 1994 a 36.800 en 1998, con similares incrementos en la incautación de drogas y el allanamiento de laboratorios de metanfetaminas.
Constantine aumentó el personal de la DEA a más de 8,000 agentes en 200 oficinas en Estados Unidos y 80 más en 56 países del mundo, incluyendo los principales países productores de drogas en América Latina.
Comenzó su carrera como miembro de la policía estatal de Nueva York, en el condado de Erie. Con 60 años, Constantine dijo al Washington Post que planea enseñar en Nueva York para estar más cerca de sus seis hijos y 11 nietos.