MÉXICO, el segundo escollo de Panamá en el Grupo C de la Copa de Oro, trae de arrastre una enfermedad crónica: el síndrome de la decadencia.
Lo cierto es que el “Tri” -que ha tenido a cuatro técnicos en los últimos tres años- no define un estilo claro de juego y deambula entre la mediocridad y la incertidumbre.
Ganar la “Golden Cup” equivaldría, para los aztecas, a una especie de bálsamo que ayudaría a curar parte de sus males. Su pobre andar futbolístico en las eliminatorias mundialistas y en los encuentros preparatorios, los ha llevado a caer a la posición 33 del “ranking” mundial de selecciones de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), su peor clasificación histórica.
Actualmente, México es cuarto en la hexagonal final de la CONCACAF clasificatoria para Sudáfrica 2010 e intentará enmendar entuertos en la Copa de Oro, con la intención de levantar el vuelo y, por ende, los ánimos de cara al choque del 12 de agosto ante los Estados Unidos que podría definir su futuro mundialista.
El pasado mes de junio, México perdió 2-1 ante El Salvador; venció 2-1 a Trinidad y Tobago; liquidó 4-0 a una novel Venezuela e igualó 0-0 ante Guatemala.
"México necesita ganar algo y esta Copa de Oro es un buen escaparate", declaró Javier Aguirre, DT del “Tri”.
Pero las palabras del “Vasco” Aguirre no convencen a la prensa mexicana, que lo ha fustigado hasta el cansancio.
Otra vez juntos.Y aunque los mexicanos vegetan entre la anarquía y el sufrimiento, Panamá, dirigida por Gary Stempel, la va a tener muy complicada.
Históricamente, la de México siempre ha sido una selección superior a la nuestra, ya sea estando en las buenas o en las malas.
En la Copa de Oro 2007, “La Roja” quedó también en el mismo grupo del “Tri” azteca, que nos superó 1 gol por 0.
¿Sucumbirá México este 2009 ante los “Stempel’s Boys? o ¿se levantará de sus cenizas como el ave Fénix?