El gobierno mexicano lanzó ayer un nuevo llamado al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN, alzado en armas desde enero de 1994) para reanudar "cuanto antes" el diálogo de paz para Chiapas (sur), suspendido desde septiembre de 1996.
A través de un comunicado, el ministerio del Interior, respondió a un documento dado a conocer la víspera por la Comisión Episcopal para la Paz y la Reconciliación en Chiapas, en el que advirtió que la distancia entre las partes en conflicto "ha abierto nuevas heridas y nuevos motivos que están exacerbando los ánimos y pueden desembocar en nuevas formas de violencia en Chiapas".
En el texto, el gobierno reitera su "voluntad" de cumplir con los acuerdos de San Andrés, sobre derechos y cultura indígenas, firmados por las partes en febrero de 1996.
Asegura que no ha privilegiado el uso de la fuerza como vía de solución del conflicto y que la presencia del Ejército federal (se calcula que en Chiapas hay unos 70.000 efectivos) y de la fuerza pública "está sustentada en disposiciones constitucionales y legales".
En el documento se reconoce a la Comisión Episcopal el exhorto que de nuevo hace al EZLN para que se mantenga en la "búsqueda de una salida política digna al conflicto" y que "den mayores muestras de disponibilidad para buscar nuevos mecanismos de diálogo, superando la desconfianza que hasta el momento ha impedido la continuidad de las negociaciones".
La Comisión Episcopal para la Paz y la Reconciliación en Chiapas, advirtió el viernes que la no ratificación de los acuerdos alcanzados entre gobierno y guerrilla zapatista provocó vacíos del estado de derecho "que fueron aprovechados para provocar nuevas expresiones de violencia sobre todo en las comunidades indígenas".
El diálogo del gobierno y EZLN se encuentra suspendido desde septiembre de 1996, ante acusaciones mutuas de incumplimiento de los acuerdos de San Andrés.