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Mientras la mayoría velaba el gol, cayó un gran empate

Cuando la Selección Nacional de Fútbol se enfrentaba a uno de los gigantes de Concacaf en un intento por hacerse de la Copa Oro, en el hipódromo


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / -

Cuando la Selección Nacional de Fútbol se enfrentaba a uno de los gigantes de Concacaf en un intento por hacerse de la Copa Oro, en el hipódromo ocurría una rareza. Después de una larga espera, los jueces no pudieron ver diferencias y, mucho menos, separar los caballos nacionales Kalibre y El Quiche por lo que, finalmente, decretaron un empate en el clásico August Neuman.

Sí, el clásico de la semana no tuvo un ganador, sino dos. Kalibre y El Quiche se enfrascaron en una lucha pareja desde la segunda mitad del recorrido y cayeron a la meta como uno solo.

Kalibre, que era empujado por Omar Hernández, accionaba próximo a la baranda interior; y El Quiche, con Luis Arango, se movía por fuera. Un intenso intercambio de cabeza, algunas zancadas de antología y la decisión de ambos jinetes de no ceder terreno, dio lugar a un bravo final.

Tanto Hernández como Arango volvieron al recinto de los ganadores confiados en que la victoria les había sonreído. Y tenían razón, porque al final se pudo constatar que ninguno de los dos había perdido.

Así, con la declaración del empate en el clásico August Neuman, todos los protagonistas de este poco usual acontecimiento entraron a la vitrina de la historia hípica panameña. Y eso es así, porque desde 1922 -cuando se oficializó la hípica en Panamá- hasta la fecha, el empate de Kalibre y El Quiche es apenas el sexto resultado de esta ídole que se da en evento con rango de clásico.

El episodio más cercano que se recuerda se produjo en septiembre de 2003 cuando otros dos nacionales, Figo y Cortisol, no pudieron ser separados cuando disputaron el clásico Raúl Espinosa de esa temporada.

Pero la historia de los empates en los eventos clásicos es de larga data. El primer antecedente que se conoce es de 1945 cuando Rico Pobre y Don Chicho igualaron en el clásico Carnaval. Cinco años después, el 13 de marzo de 1949, mientras corrían en el Clásico Estreno, Welsh Lochy y Calvert protagonizaron el último empate clásico en el desaparecido Hipódromo Nacional Juan Franco.

Una espera relativamente larga se dio después del empate entre Welsh Lochy y Calvert, porque no fue hasta el 4 de julio de 1967, cuando disputaban el Clásico Independencia de los Estados Unidos, que Mapocho y Reporter firmaban tablas en la carrera que se disputó en honor a los vecinos del norte cuando el Hipódromo Presidente Remón cumplía apenas once años de inaugurado.

Solo seis empates en competencias clásicas se han registrado en toda la historia de la hípica panameña. El último de ellos se produjo hace seis días.

Casi tres décadas más tarde, el 24 de septiembre de 1995, dos yeguas nacionales cayeron como una sola cuando dirimían superioridad en el Clásico Tomás Gabriel Duque y Tomás Gabriel Altamirano Duque, sobre los 1,200 metros de recorrido. En esa oportunidad hubo que hacerles honores por igual a Candilejas y Chantary.

Y, como avanzamos antes, Cortisol y Figo empataron en el año 2003, y hace seis días El Quiche y Kalibre llegaron tan ajustados que no hubo manera de separarlos y así entraron a la puerta de la historia.

Son situaciones que ocurren muy pocas veces, por eso es bueno dejar testimonio de ellas, aunque es muy posible de que haya otro empate en un clásico en el hipódromo antes de que Panamá gane algo importante en el fútbol.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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