Las calles de Las Tablas se vistieron de lujo. Las mujeres sacaron sus galas almidonadas con sus tembleques multicolores a pasear y mostrar con sus sonrisas, uno de los trajes más hermosos del mundo, la pollera.
Ellas nos contagiaron de su alegría, nos hicieron bailar al son de los tamboritos y murgas que las acompañaron y lucieron sus joyas, cada una con la historia de una abuela que se las herendó
Es la tercera vez que este hermoso espectáculo se realiza en Las Tablas, escenario natural y cultural de la pollera santeña, aunque, s inició en la capital.
Esta versión de las “Mil Polleras” sobrepasó toda expectativa y se convirtió en el andar de más de 10,000 féminas representantes de más de 150 delegaciones. Hubo notable presencia del sector público y algunas damas que solas se incorporaron a una tuna y lucieron su pollera.
Altos funcionarios del Estado se confundieron en la multitud, compartieron con alegría y sin divisiones y fueron motivo de aplausos.
Hay mucho que resaltar de esta actividad cultural, que paso a paso se posicionó y se convirtió en el más grande de los homenajes que se le ofrece a la pollera cada año.
Cabe mencionar que la camaradería, el orden y la seguridad fueron una constante. La tranquilidad de los participantes con sus atuendos adornados de oro, colgados de los cuellos reflejaba el compañerismo y la interacción armónica de la gente en las calles.
Al caer la tarde, las empolleradas y su costosa vestimenta no fue motivo de preocupación para que cada una regresara caminando hacia sus hogares con tranquilidad y confianza, sin la necesidad de guardaespaldas.
Esta observación es válida, tanto, que mientras en nuestro país se debate constantemente el tema de seguridad, este desfile cultural nos demuestra que los panameños somos pacíficos, que podemos llevar a cabo eventos tan majestuosos como el realizado en Las Tablas, que ganan el aplauso ciudadano y las ganas de repetirlo, porque el mismo es un disfrute, una convivencia pacífica y sin necesidad de violencia ni delitos, podemos llevar adelante con gran éxito un evento que, sin duda, ya traspasó las barreras nacionales para convertirse en otra actividad cultural que invita a los turistas.
Lo único que tendría que agregar es que, sin duda, no es excluyente, que quisiéramos ver para los próximos desfiles, no solo la pollera santeña y ocueña, sino todas las polleras del país, la conga, la del Darién, que también son parte de nuestro legado histórico dejado por los negros y españoles.