Las labores comunitarias son para los peloteros de las Grandes Ligas una forma de ayudar a personas con diversas necesidades.
Esta vez parte del cuerpo técnico y algunos jugadores de los Yanquis de Nueva York, entre ellos el lanzador panameño Mariano Rivera, compartieron con niños y jóvenes lisiados. Uno de ellos fue el coclesano Jorge Grajales, quien tiene amputados sus brazos y piernas debido a una gangrena.
“Él (Grajales) no tiene limitaciones. Es un gozo estar aquí”, manifestó el cerrador de los Yanquis al diario New York Daily News.