Morteza Mehrzad, con sus 2.46 metros, está siendo una de las sensaciones deportivas de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro en los que su selección, Irán, ha pasado a ser la máxima favorita al oro en la modalidad de voleibol sentado al ganar con contundencia a sus primeros rivales.
Mehrzad no pasa desapercibido ni para sus rivales ni en la Villa Olímpica, donde destaca entre sus compañeros de equipo y el resto de deportistas, puesto que es el más alto de todos los que compiten en Río de Janeiro.
El jugador iraní sufre acromegalia, una enfermedad crónica que le produjo demasiada hormona de crecimiento en el cuerpo durante la adolescencia. Cuando tenía quince años sufrió una lesión en la pelvis, a consecuencia de un accidente con la bicicleta, y la pierna derecha dejó de crecer al ritmo que la izquierda.
Su altura, pese a que practica el voleibol sentado, le permite ser el jugador más destacado de su equipo, bloquear balones y rematar con facilidad para anotar puntos ante el asombro de sus rivales.