Boca Juniors doblegó con tanto de Neri Cardozo, al Etoile en la semifinal del mundialito con más problemas de lo esperado en un partido que se complicó para los argentinos con la expulsión de Fabián Vargas y las audaces embestidas del equipo africano.
En la semifinal entre Boca y Etoile, aprendieron todos. Etoile aprendió lo que es un equipo duro, grande y con aristas.
Los tunecinos aprendieron que si se quiere ganar el Mundialito hace falta algo más que un remedo de catenaccio, para eso hay que ser italiano.
Y Boca por su parte aprendió que en Túnez saben jugar fútbol.
Etoile pensó que podía tratar a Boca como al Pachuca, dejándoles jugar hasta encontrar un hueco en la defensa.
Pero los argentinos se trajeron a Japón un abrelatas afilado y eso desequilibró el partido.