El seguimiento por millones de personas de los encuentros a través de pantallas gigantes, la utilización masiva de Internet y el considerable aumento de la audiencia femenina han sido los nuevos fenómenos mediáticos que se han producido durante la disputa del primer Mundial asiático.
Tanto el desarrollo de las nuevas comunicaciones, como la diferencia horaria respecto a Europa y América han propiciado un cambio en los hábitos de los aficionados a la hora de seguir el mayor acontecimiento deportivo de la historia.
Influidos por el horario, la mañana europea, aumentó el número de espectadores que presenciaron los partidos fuera de su casa, hasta llegar al extremo de conformar el 43 por ciento del total de la audiencia del Argentina-Inglaterra en el Reino Unido, mientras que en los principales países del continente osciló entre el 20 y el 25 por ciento.
Por este mismo motivo, también se produjo un considerable aumento, en algunos casos superó el 10 por ciento del total, de la visión de encuentros en horario laboral.