Panamá ha dejado sus huellas en las Series Mundiales de Pequeñas Ligas. Además de un subcampeonato, dos panameños han propinados "no hit no run".
El primero fue José Murillo III (Metro), quien lo hizo en 1984 ante el Este de los Estados Unidos por marcador de 1-0.
Después de 20 años este jugador tiene a su hijo en el equipo de Panamá y quien también es lanzador.
La segunda joya de "pitcheo" la tiró Carlos Araúz, de Chiriquí, en 1993 contra Europar, siendo un triunfo de 5-0.